TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

30.12.11

BAKHIT KENJEEV ( 1950 )






















Cualquier siglo necesita su propio idioma.
Aquí Beliy pondría una rima.
El anciano amaba las tormentas místicas,
el oro misterioso en el cielo,
poeta y semidiós, no como nosotros,
el desterrado del paraíso simbólico,
aun muriéndose, distinguía desde el balcón,
las colinas oxidadas de Crimea.

Cualquier siglo necesita al poeta.
Echa al desgraciado por la puerta, volverá
por la ventana. Y alguna herejía profética
balbucirá entristecido.
Con su violín llorará por los viejos tiempos
para que el público no reconozca su cara,
y en silencio se derrumbará
en el andén de la estación Tsarskoe Selo.

Y ella: fumaba y mentía,
tejía gorros para vender,
hija del mar, la traidora, la viuda,
gastó todo el hilo, más negra que el hollín
era su cara. Amada como cien
hermanas y esposas, con una cuerda regalada
envolvió la garganta, y nadie
acarició sus canas.

Cualquier siglo... ¡Pero... qué tiene que ver el siglo!
No es más largo que la vida, de hecho es más corto.
Cualquier día necesita nieve tierna,
en enero. Una luna que reciba la noche,
en junio. Una manzana en la mano,
en septiembre. Deshielo y humedad
a principios de marzo, para que a la mañana
yo sueñe con una frase en un idioma desconocido.




28.12.11

MIJAIL FROLOVSKIY (1895 - 1943)





NUESTRA GENERACIÓN

A los diecisiete  aprendíamos a amar.
A los veinte  aprendimos a morir.
Sabíamos que si estábamos vivos,
es porque no había pasado nada aun.
A los veinticinco aprendimos a cambiar
la vida por unos peces, papa y leña.
No había tiempo para admirar
el tierno color de los rostros ruborizados.
Vivíamos  como en un vagón, temblando.
Los días pasaban sin detenerse,
y a los treinta  abrimos los libros
con la mano tosca por el trabajo.
Con los jóvenes,  a los treinta y cinco,
comenzamos a rehacer la vida,
la demolimos, pero no sabíamos
cómo reconstruirla.
¿Qué nos quedó por  aprender a los cuarenta?
¡Salteamos tantas páginas!
¿Que la vida es corta?
Pero eso lo sabíamos a los veinte.

1928



24.12.11

JOSEPH BRODSKY



















Los payasos están destruyendo el circo.
Los elefantes huyeron a la India,
los tigres venden en la calle rayas y aros,
bajo la cúpula agujereada, en el trapecio,
como en un armario, cuelga retorciéndose
el frac del ilusionista desilusionado,
y los ponis, arrojando sus monturas, posan para un retrato.
Sobre la arena, hundiéndose en el aserrín,
los payasos destruyen el circo a martillazos.
El público o no existe, o no aplaude.
Solo el perrito amaestrado ladra sin parar,
sintiendo que se acerca el azúcar:
que enseguida se convierte
en mil novecientos noventa y cinco.

1995



19.12.11

NEMIR GOLLAND ( 1928 - 2003 )




La naturaleza es eterna como las estrellas,
firme como el tronco de los álamos, 
es humana, maternal, 
y yo soy su hijo pródigo: 

el ruido de las ramas, las plumas de los pájaros 
y el olor del musgo viejo. 
Todo esto es solo el umbral 
para los poemas no escritos.
.
.

14.12.11

YULIA ZHADOVSKAYA ( 1824 - 1883 )





La mejor perla se esconde
en el fondo del mar.
El pensamiento santo madura
en la profundidad del alma.
Es necesaria una tormenta fuerte
para agitar el mar
y que él, furioso, lance la perla.
Se necesita de un sentimiento fuerte
para conmover el alma,
para que, de alegría,
exprese un pensamiento.

1843


11.12.11

NINA IVANOVNA HAGEN-TORN (1900 - 1986)






















Tranquila sumerjo los dedos
en el agua azul de los sueños.
La nieve primaveral se derrite al mediodía,
huele a miel cuando se asienta.
Las sombras atraviesan los bosques
sonriéndoles a las laderas lejanas.
Por el cielo se expande la melodía del sol
dentro de la campana de la primavera.
Estoy sentada, los párpados cerrados,
con los dedos recuento los sueños,
y el alma, como pájaro pesado,
eleva sus alas hacia el cielo.



7.12.11

MIJAÍL LÉRMONTOV (1814 - 1841)





La tierra y el cielo

¿Cómo no amar más la tierra que el cielo?
    La felicidad del cielo es oscura,
y aunque la terrestre es cien veces más pequeña,
    sabemos cómo es.

Recordamos las ilusiones y las desgracias del pasado,
    la atracción por el misterio hierve en nosotros;
la incertidumbre de la esperanza terrestre nos alarma,
    y nos hace reír la brevedad de la tristeza.

El alma del presente le teme
    a la lejanía oscura que desconoce;
 deseamos probar la gloria del cielo,
    pero nos angustia separarnos de este mundo.

Todo lo que poseemos es más complaciente,
    aunque también buscamos lo otro,
y a la hora de partir vemos con claridad:
    todo se emparentó con el alma.



4.12.11

JOSEPH BRODSKY






















     PIEDRAS EN LA TIERRA


     Este poema es sobre las piedras que yacen en la tierra,
     piedras ordinarias, muchas no conocen el sol,
     piedras simples de color gris,
     piedras comunes, sin epitafios.

     Piedras que aceptan nuestros pasos,
     blancas bajo el sol, y por las noches
     piedras que se parecen a los grandes ojos de los peces,
     piedras, que miden nuestros pasos,
     eternos molinos del pan eterno.

     Piedras que aceptan nuestros pasos,
     como agua negra estas piedras grises,
     piedras que adornan el cuello del suicida,
     piedras preciosas, pulidas por la prudencia.

     Piedras, en las que escribirán "libertad".
     Piedras, con las que pavimentarán el camino.
     Piedras, con las que construirán cárceles,
     o piedras que se quedarán inmóviles
     como piedras que no piden asociaciones.

     Así
     las piedras yacen en la tierra,
     piedras simples que parecen nucas,
     piedras comunes, piedras sin epitafios.

      1959





1.12.11

ÍGOR SEVERIANIN (1887 – 1941)




En muchos de sus poemas, Severianin, intentó predecir su muerte, pero sus predicciones fallaron: " me enterrarán como a Suvórov" o "qué hermosas y  frescas serán las rosas arrojadas sobre mi ataúd".  
M. Petróv


UNA PEQUEÑA ELEGÍA

Se paró en puntas de pie
y me regaló sus labios.
Cansado la besé
en el silencio húmedo del otoño.

Las lágrimas caían en silencio,
en el silencio húmedo del otoño.
El día aburrido se apagaba, aburrido
como todo fuera del sueño.

1909