Las palabras vacías yacen, no respiran,
las palabras no saben para qué las escriben,
palabras sin sentido, palabras sin destino,
no supieron calentar al que tenía frío,
no les dieron de comer a los hambrientos,
¡palabras desalmadas, palabras impotentes!
Se cohíben, no se atreven,
no iluminan, no abrigan,
huérfanas enmudecen en la melancolía
sin reconocer su fealdad.

