TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA
Mostrando entradas con la etiqueta Evgueni Evtushenko. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Evgueni Evtushenko. Mostrar todas las entradas

8.1.15

EVGUENI EVTUSHENKO




















Ternura

¿Acaso es posible
que esto continúe?
Es una injusticia...
¿Dónde y cuándo se puso de moda decir:
"Indiferencia para los vivos,
interés por los muertos"?
La gente se doblega,
bebe.
Uno tras otro desaparecen,
y ante la historia se pronuncian
discursos de ternura sobre ellos,
en el cementerio…
¿Qué es lo que le quitó la vida a Maiakovski?
¿Qué es lo que puso en su mano un revolver?
A él,
con su voz
y su apariencia,
le habría hecho bien en vida
un poco de ternura.
La gente viva molesta
y con la ternura se condecora solo a los muertos.





31.10.14

Evgueni Evtushenko




















DOS CIUDADES

Soy un tren
que hace años corre
entre la ciudad Sí
y la ciudad No.
Mis nervios están tendidos
como cables
entre la ciudad No
y la ciudad Sí.

Todo está muerto y asustado en la ciudad No,
igual a un despacho empapelado de tristeza.
Por las mañanas enceran con bilis su parquet,
los sofás están hechos de falsedad y las paredes de desgracias.
Los retratos miran con sospecha,
cada objeto parece enojado.
Acá jamás se te dará un buen consejo,
ni un ramo de flores, ni un simple saludo.
Las máquinas de escribir teclean en respuesta:
"No-no-no... 
no-no-no... 
no-no-no..."
Y cuando se apagan las luces,
se inicia la lúgubre danza de los fantasmas.
Jamás, ni aunque te mueras, se te dará el boleto
para escapar de la negra ciudad No...

En cambio, la vida en la ciudad Sí
es un canto de mirlo.
No tiene paredes, es como un nido.
Las estrellas quieren caer en las manos de cualquiera
y otros labios, si avergonzarse, solicitan tus labios
mientras murmuran: "no te preocupes..."
La incitante reseda pide ser arrancada,
mugiendo los rebaños ofrecen su leche,
nadie mira con recelo,
adonde quieras ir, te llevarán de inmediato, 
trenes, aviones, barcos,
y, con rumor de años, corre el agua susurrando:
"Sí-sí-sí... 
sí-sí-sí... 
sí-sí-sí..."
Sólo que a veces es aburrido
que todo se me dé sin esfuerzo
en esta ciudad Sí multicolor y radiante.

¡Es mejor ir y venir 
hasta el fin de mis días
entre la ciudad Sí
y la ciudad No!
¡Mejor tener los nervios tensos, 
como cables,
entre la ciudad No
y la ciudad Sí!

26.2.14

EVGUENI EVTUSHENKO


foto: irkipedia.ru


























EL VACÍO

Existe un vacío por muerte de los sentidos
y por perder el horizonte,
cuando observás las penas soñoliento,
y adormecido sos ajeno a las alegrías.

Pero existe otro vacío.
Y no hay nada más sagrado.
Tantos sonidos y brillos contiene.
Profundidad y altura.

Me complace vivir en Crimea,
alejado de los asuntos,
en un círculo tranquilo,
círculo de flujos y reflujos.

Feliz de atrapar
el brezo que parece humo azulado,
y contento de que no me creas
lo mucho que te quiero.

Voy solo a la montaña,
lejos, a juntar peras,
eso no me entristece, o sí,
pero es una tristeza suave.

Arranco con ávida timidez
una drupa rosada,
y ya se desliza por mi garganta,
alargada y fresca.

Yazgo en la cabaña,
mi alma está vacía,
solo del pulso interior
se oye el latido en mi alma.

Oh, sobre toda la agitación
bendita sea la embriagadora dulzura
de un vacío claro y tranquilo
precursor de lo que se llena.




19.10.13

EVTUSHENKO


Foto. A. Kazakov




















La ascensorista Masha roza los cuarenta.
Mastica tristemente girasol,
¡hay tanto de atolondramiento infantil en ella,
y de inconsciencia femenina alborotada!
Se hizo amiga de Tónechka,
una muchacha blanca y flacucha,
víctima de un padre juerguista,
que exhausta estudia en la escuela.
Obsrvé que,
        con timidez, infantilmente
cantan juntas en la entrada.
Oí que
          empezaba a cantar Tónechka.
Con voz fina, muy fina.
Entonación prolongada y pulcra...
¡Ah, qué bien le salía!
Y Masha la acompañaba,
abrazándola,
      como si fuera la mamá.
Cantan sufriendo y gozando,
dos tristezas,
         la infantil y la femenina.
Ah, canten,
          canten un poco más,
y con más tristeza,
            con voz más fina.
Canten
    hasta el cansancio...
Nunca sabrán
que yo,
    agradecido con el azar
escucho su canción,
y con la mano en la mejilla
acompaño su canto en silencio.




12.8.12

EVGUENI EVTUSHENKO




















LA CANCIÓN DE SOLVEIG

Tendido.
Ojos entreabiertos,
habitación vacía,
dolor amarguísimo,
dolor dulcísimo.
Seguramente
me comprendieron abajo:
¡no puede ser de otra manera!
¡No puede ser  una casualidad!
De allá, de abajo,
con el aliento de los pinos,
de las ventanas del pequeño restaurante,
asciende,
estremecida,
la canción de Solveig.
Asciende fantasmagórica,
asciende extraña.
Viene de la nieve,
viene del sol.
No la interrumpan.
¡Pido encarecidamente!
Toquen para mí, toda la noche,
la canción de Solveig.
¡Todas mis noches!
¡Todas mis noches!

Ella viene de la nieve,
ella viene del sol...
Aún sin habilidad y con temor,
toda la vida, toquen para mí la canción de Solveig,
porque hasta es mejor así.
Cuando yo muera
— porque voy a morir,
voy a morir —
es inevitable, —
entregándose con timidez,
que también bajo la tierra
ella se abra paso.
Viene de la nieve, 
viene del sol...
Que ahogando todas las explosiones,
todas las tempestades,
me toquen toda mi muerte la canción de Solveig,
que eso
ya no será muerte...



2.3.12

EVGUENI EVTUSHENKO





















DORMÍ, QUERIDA...

Las gotitas saladas brillan en la cerca.
El portón ya está cerrado.
Y el mar que humea encabritado,
y golpea el muelle,
absorbió al sol salado.
Dormí, querida...
No atormentes mi alma,
ya se duermen las montañas y la estepa,
y nuestro perro melenudo
se acuesta y lame la cadena salada.
Y el mar - con todo su temblor,
y las ramas - con su murmullo
y con toda su experiencia -
y el perro encadenado,
y yo te susurro,
después, semisusurro,
y después, ya casi en silencio:
"dormí, querida..."
Dormí, querida...
Olvidá nuestras peleas.
Imaginate:
nos despertamos.
Hay frescura en todo.
Estamos sobre el heno.
Aun dormidos.
Y el aroma a pan
viene de abajo,
del sótano,
hacia nuestro sueño.
¿Cómo obligarte
a que imagines esto,
incrédula?
Dormí, querida...
Sonreí en tus sueños.
(¡Abandoná las lágrimas!),
juntá flores,
pensá dónde ponerlas,
y comprate muchos vestidos hermosos.
¿Murmurás algo?
Se ve que estás cansada de girar.
Envolvete en sueños,
abrigate con ellos.
En el sueño uno puede hacer
lo que desea,
todo lo que murmuramos
cuando no dormimos.
No dormir es insensato,
y hasta aborrecible, -
ya que todo lo oculto,
grita en el fondo.
No es fácil para tus ojos.
Son tan concurridos.
Estarán mejor debajo de los párpados,
en el sueño.
Dormí, querida...
¿Cuál es la causa de tu insomnio?
¿El rugido del mar?
¿La súplica de los árboles?
¿Los malos presentimientos?
¿La insolencia de alguien?
¿O quizá, no la de alguien,
sino simplemente la mía?
Dormí, querida...
No hay nada más que hacer,
pero tenés que saber
que no tengo la culpa de esto.
Perdoname - ¿me oís?
Amame - ¿me oís? -
aunque sea en los sueños,
¡aunque sea en los sueños!
Dormí, querida...
Estamos en el globo terrestre,
que vuela salvaje,
que amenaza con estallar, -
es necesario abrazarse
para no caer.
Y si se cae,
caeremos juntos.
Dormí, querida...
No acumules disgustos.
Que los sueños pueblen tus ojos silenciosamente.
Es tan difícil dormir en este globo terrestre,
y aun así,
¿me oís, querida?
Dormí...
Y el mar -  con todo su temblor,
Y las ramas -  con su murmullo
y con toda su experiencia -
y el perro encadenado,
y yo te susurro,
después, semisusurro,
y después, ya casi en silencio:
"dormí, querida..."



5.7.11

EVGUENI EVTUSHENKO






















LAS NOCHES BLANCAS EN ARJÁNGELSK
 
Las noches blancas, un continuo "puede ser"...
Algo brilla e inquieta extrañamente,
puede ser el sol o puede que sea la luna.
Quizá con tristeza o quizá con alegría,
quizá por Arjángelsk o quizá por Marsella
pasean los novatos marineros.
 
Las camareras abrazadas a ellos,
y bajo las cejas, como botes helados,
balanceándose se mueven los ojos. 
¿Acaso la astucia dictará
y ellas deberán apartar sus labios?
Quizá sea necesario, o quizá no.
 
Las gaviotas chillonas revolotean sobre los mástiles—
quizá lloran o quizá se ríen.
Y en la orilla el marinero al despedirse
le da a la mujer un largo beso en los labios:
«¿Cómo te llamas?» — «Qué importa...»
Quizá así o quizás no.
 
Sube por la escalera al barco:
«¡Te traeré una piel de foca!»
Pero se olvidó que no sabe a dónde.
La mujer se queda en silencio.
Quién sabe, puede que vuelva,
puede que no pero puede que si.
 
Sin querer, en el muelle, me parece que
las gaviotas no son gaviotas ni las olas, olas.
Él y ella no son él y ella:
todo es el reflejo de las noches blancas,
es pleamar y bajamar,
quizá insomnio o quizá un sueño.
 
La sirena suena intensamente, como un adiós.
Él ya no mira con tristeza.
Allí está, aparte, lejano, navegando,
gustoso lanza bromas pesadas,
tal vez en el mar o quizá en el barco,
quizá sea él o puede que no.
 
Anónima, sobre el muelle—
quizá es el fin o quizás el principio —
la mujer del ligero abrigo gris
desaparece lentamente como una cortina de niebla. —
Quizá es Vera, Tamara
o Zoia, o quizá nadie...

15.3.11

KONSTANTIN VANSHENKIN























Poeta ruso. Nació en Moscú el 17 de diciembre de 1925


                                                                
“La poesía de Vanshenkin respetaba no los
abstractos símbolos políticos, sino los detalles amables
sin los que la vida no existiría”
E. Evtushenko





De ninguna manera lo esperaba,
ya sentía el sueño en todo el cuerpo,
con la almohada entre las manos,
cerca de la cama abierta.

La luna brillaba fuerte.
Su camisón irradiaba blancura.
Él golpeó la puerta
y ella embelleció de miedo.


1969

.
.
.

26.7.10

EVGUENI EVTUSHENKO





Babi Yar*

No hay monumentos en Babi Yar,
tan sólo un abismo abrupto 
como para el entierro.
Tengo miedo.
Hoy soy tan viejo
como el pueblo hebreo.
Me parece que ahora
soy judío.
Deambulo por el antiguo Egipto.
Ahora perezco crucificado en la cruz,
y aún llevo las marcas de los clavos.
Me parece que soy Dreyfus.
Caí en la trampa.
Filisteo delator y mi juez también.
Estoy tras las rejas.
Atrapado, escupido,
y las mujeres con vestidos
de encaje de Bruselas,
chillan y me clavan en la cara
la punta de sus sombrillas.
Me parece que también soy un muchacho de Bielostok.
La sangre derramada fluye por el suelo.
En las tabernas se descontrolan
los que huelen a vodka y a cebolla.
El almacenero quiere violar a mi madre.
Empujado por una bota me siento impotente
y en vano les ruego a los pogromistas
que gritan:
"Pegale a los judíos, salvá a Rusia".
¡Oh, mi pueblo ruso!
Tu esencia es internacional,
y aquel, cuyas manos estaban sucias,
tu nombre purísimo hacía tintinear.
Conozco la bondad de tu tierra
y como vilmente y sin haber temblado,
los antisemitas ostentosos
se autodenominaron:
¡"la Unión del pueblo ruso"!
Me parece que soy Anna Frank,
transparente como una rama en abril. 
Yo amo, no necesito palabras,
necesito que nos miremos a los ojos.
¡Es tan poco lo que se puede ver
y oler realmente!
Imposibles las hojas.
Imposible el cielo.
Pero aun queda lo demás.
Es tan tierno
abrazarnos en una habitación a oscuras.
¿Vienen hacía nosotros?
No tengas miedo, es la 
primavera haciendo guardia.
Acercate,
dame tus labios.
¿Están rompiendo la puerta?
No. Es tan solo el temblor provocado por el deshielo...
Alrededor de Babi Yar susurra la hierba salvaje
y los árboles miran, 
severos, como jueces.
Acá todo grita silenciosamente.
Me saco el gorro y siento
como las canas crecen lentamente.
Y yo mismo soy
un continuo grito silencioso
sobre miles de enterrados.
Soy -
cada anciano 
soy -
cada niño 
que acá fusilaron.
¡Nada en mí
olvida!
Que estalle
"la Internacional"
cuando entierren
al último antisemita.
No hay sangre hebrea en mí 
pero como un judío 
estoy envenenado de cólera 
por los antisemitas.
¡Y por eso soy un verdadero ruso!

.
.
*Barranco cercano a Kiev, donde en 1941, los nazis asesinaron a más de treinta mil judíos.

.
.