TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA
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29.7.15

JOSEPH BRODSKY



















NATURALEZA MUERTA
   Verra la morte e avra i tuoi occhi.
       C. Pavese


1

Las cosas y las personas
nos rodean. Ambas
desgarran nuestros ojos.
Más vale vivir en la oscuridad.

Sentado sobre un banco
en el parque, mirando
a las familias que pasan.
Harto de la luz.

Es enero. Invierno
según el calendario.
Cuando me canse de la oscuridad
empezaré a hablar.

2

Ya es hora. Comenzaré.
No importa qué diga. Abrir
la boca. Puedo callar.
Pero es mejor que hable.

¿Sobre qué? ¿Los días. Las noches.
La nada?
O mejor sobre las cosas.
Sobre las cosas y no

las personas. Morirán.
Todas. Yo también.
Es un trabajo inútil
como escribir en el viento.

3

Mi sangre es fría.
Su frío es más feroz
que el de un arroyo helado hasta el fondo.
La gente no es lo mío.

No me agrada su apariencia.
En sus rostros se aferra
ese indefinido aspecto
que no abandona.

Hay algo en sus rostros
opuesto a la mente.
Algo que alaba
no se sabe a quién.

4

Las cosas son más gratas. En
su exterior no existe ni el mal
ni el bien. Tampoco en su interior
si lo examinás detenidamente.

Dentro de los objetos hay polvo.
Cenizas. Un escarabajo que roe.
Paredes. Una polilla seca.
Incómodo para las manos.

Polvo. Cuando la luz se enciende
solo se ve el polvo.
Hasta si el objeto está
herméticamente cerrado.

5

El armario antiguo,
tanto por fuera como por dentro,
me recuerda
a Notre Dame de París.

En su interior todo es oscuro.
Ni el lampazo ni la estola del obispo
pueden quitar el polvo.
La cosa, por lo general,

no intenta superar el polvo,
no frunce el ceño.
El polvo es la carne
del tiempo; la carne y la sangre.

6

Últimamente
duermo de día.
Al parecer, la muerte
me pone a prueba

acercando, aunque respiro,
el espejo a mí boca,
para comprobar si soporto
mi propia ausencia.

No puedo moverme.
Las caderas parecen dos bloques de hielo.
El color azul de las venas
en el mármol de la piel.

7

Dejándonos asombrados
con la suma de sus ángulos,
la cosa se separa
del mundo de las palabras.

La cosa no está quieta. Y no
se mueve. Es nuestro el delirio.
La cosa es un espacio, fuera
del que no puede haber nada.

La cosa se puede arrojar, quemar,
romper, desechar.
Descartar. Y aun así
no gritará: ¡Mierda!

8

El árbol. La sombra. La Tierra
para las raíces del árbol.
Monogramas torcidos.
La arcilla. Una cadena de piedras.

Las raíces. Su trenzado.
La piedra lleva su propia carga
que la libera
del sistema de los lazos.

Es fija. No se puede
mover ni trasladar.
La sombra. Un hombre en la sombra,
como un pez en la red.

9

La cosa. El color castaño de la cosa.
Su contorno fue borrado.
El crepúsculo. Y nada más que
naturaleza muerta.

Vendrá la muerte y encontrará
un cuerpo cuya superficie lisa
le reflejará la llegada
de cualquier mujer.

Es absurdo, es mentira:
calavera, esqueleto, guadaña.
«Vendrá la muerte
y tendrá tus ojos ».

10

La madre le dice a Cristo:
- ¿Sos mi hijo o mi
Dios? Estás clavado en la cruz.
¿Cómo podría irme a casa?

Cómo atravesar el umbral
sin saberlo, sin haberlo decidido:
¿Sos mi hijo o Dios?
Es decir, ¿estás vivo o muerto?

Cristo le contesta:
- Muerto o vivo,
da lo mismo, mujer,
hijo o Dios, soy tuyo.


1971

11.9.12

JOSEPH BRODSKY




























LÍRICA


En dos años
se secarán las acacias,
caerán las acciones,
crecerán los impuestos.
En dos años
aumentará la radiación.
En dos años.
En dos años.

En dos años
se gastarán los trajes,
mediremos las verdades,
cambiaremos las modas.
En dos años
se desgastarán los jóvenes.
En dos años.
En dos años.

En dos años
me romperé el cuello,
las manos,
la cara.
En dos años
nos casaremos.
En dos años.
En dos años.

1959


29.5.12

JOSEPH BRODSKY



























Tenía 15 años, la piel clara, tierna, casi transparente, llevaba  una camisa de una blancura deslumbrante. Tardó un poco en comenzar la conversación, y después, inseguro, preguntó: “¿Usted es Seriozha Shults?” Cuando le respondí que sí, levantó la mano derecha, en la que tenía un portafolio marrón, puso debajo de ella la otra mano y preguntó: “¿Y le gusta John Donne?”
                                                                       
                                                                               -S. Shults sobre Brodsky-



Música sueca 

           K. J.
Cuando la nieve cubre el mar y el crujir del pino
deja en el aire una huella más profunda que el trineo,
¿a qué azul pueden llegar los ojos? ¿Hasta qué silencio
puede caer una voz indiferente?
Desapareciendo sin dejar señales, el mundo
ajusta cuentas con el rostro, como con un rehén de Mameluco.
... Así el molusco fosforesce en el fondo del océano,
así el silencio absorbe toda la velocidad del sonido,
así un fósforo alcanza  para encender la estufa,
así el reloj de la pared copia los latidos del corazón,
y al detenerse en éste, continúa
del otro lado del mar.

1975


24.12.11

JOSEPH BRODSKY



















Los payasos están destruyendo el circo.
Los elefantes huyeron a la India,
los tigres venden en la calle rayas y aros,
bajo la cúpula agujereada, en el trapecio,
como en un armario, cuelga retorciéndose
el frac del ilusionista desilusionado,
y los ponis, arrojando sus monturas, posan para un retrato.
Sobre la arena, hundiéndose en el aserrín,
los payasos destruyen el circo a martillazos.
El público o no existe, o no aplaude.
Solo el perrito amaestrado ladra sin parar,
sintiendo que se acerca el azúcar:
que enseguida se convierte
en mil novecientos noventa y cinco.

1995



4.12.11

JOSEPH BRODSKY






















     PIEDRAS EN LA TIERRA


     Este poema es sobre las piedras que yacen en la tierra,
     piedras ordinarias, muchas no conocen el sol,
     piedras simples de color gris,
     piedras comunes, sin epitafios.

     Piedras que aceptan nuestros pasos,
     blancas bajo el sol, y por las noches
     piedras que se parecen a los grandes ojos de los peces,
     piedras, que miden nuestros pasos,
     eternos molinos del pan eterno.

     Piedras que aceptan nuestros pasos,
     como agua negra estas piedras grises,
     piedras que adornan el cuello del suicida,
     piedras preciosas, pulidas por la prudencia.

     Piedras, en las que escribirán "libertad".
     Piedras, con las que pavimentarán el camino.
     Piedras, con las que construirán cárceles,
     o piedras que se quedarán inmóviles
     como piedras que no piden asociaciones.

     Así
     las piedras yacen en la tierra,
     piedras simples que parecen nucas,
     piedras comunes, piedras sin epitafios.

      1959





25.11.11

JOSEPH BRODSKY






















POEMA SOBRE LOS MÚSICOS CIEGOS


     Los ciegos
         deambulan en la noche.
     Por las noches es mucho más fácil
     cruzar la plaza.

     Los ciegos viven
         a través del tacto,
     tocando el mundo con las manos,
     no conocen luz ni sombra,
     y al encontrarse con las piedras:
     de la piedra hacen
         paredes.
     Detrás de ellas viven los hombres.
     Las mujeres.
        Los niños.
         El dinero.
     Son indestructibles.
     Por eso
     es mejor evitar
         las paredes.
     La música
     chocará con ellas.
     La música será absorbida por las piedras.
     La música
     morirá en ellas
     con sus manos atadas.
     Es feo morir por las noches.
     Es feo morir
         a tientas.

     Entonces, es más fácil para los ciegos...
     Un ciego
        cruza la plaza.




4.6.11

J. BRODSKY


 
























Me dicen que hay que partir.
Sí, sí. Gracias. Me estoy preparando.
Sí, sí. Entiendo. No hace falta
que me acompañe. Sí, no me voy a perder.

Ah, qué es lo que dice – un largo viaje.
Cualquier próxima parada.
Ah, no, no se preocupe. De alguna manera.
Voy ligero. Sin equipaje.

Sí, sí. Es hora de salir. Gracias.
Sí, sí. Ya es hora. Y todos lo entienden.
Los árboles levantan sobre la patria
el triste amanecer del invierno.

Todo terminó. No discutiré.
Juntaré las manos - y adiós.
Ya no estoy enfermo. Hay que partir.
Sí, sí. Agradezco la despedida.

Taxi, llévame por toda la patria
como si no recordara la dirección.
Llévame hacía los campos silenciosos,
yo, sabes, dejo mi tierra.

Como si no recordara la dirección:
me pegaré a la ventanilla empañada,
y sobre el río, que amé,
lloraré y le gritaré al barquero.

(Todo terminó. Ahora no tengo prisa.
Regresa tranquilo, por Dios.
Voy a mirar el cielo y a respirar
el viento frío del otro lado.)

Y bien, este es el viaje tan esperado.
Regresa, no te sientas triste.
Cuando pises la entrada a la patria,
yo tocaré la abismal orilla.

.
.
.

1.6.11

JOSEPH BRODSKY



















De ninguna parte con amor, undécimo de marzoctubre,
querida, respetada, amada, pero no importa quién,
sinceramente ni me acuerdo de tu cara, no tuyo,
y ya de nadie amigo fiel, te saluda desde los cinco continentes
sostenidos por los cowboys.
Te amé más que a los ángeles, más que a mi mismo,
y por eso ahora estoy más lejos de ti que de ellos.
Lejos, en la noche, en el valle, en el fondo,
en la ciudad cubierta de nieve hasta la manija de la puerta,
retorciéndome entre las sábanas, por suerte no más abajo,
golpeo la almohada mugiendo un "tú",
detrás de las montañas, sin bordes y sin fin,
con todo mi cuerpo en la oscuridad
repito tu silueta como un espejo loco.

.

26.3.11

JOSEPH BRODSKY



















- ¿Qué haces, pajarito, sobre esta rama negra,
mirando a tu alrededor, inquieto?
¿Quieres decir que la honda es precisa
pero la vida es posible?

- Ah no, cuando apuntan con la honda,
no me asusto.
Tus conjeturas son peores,
a ellas miro de reojo.

- Me temo que la jaula te atrae,
y ni siquiera la de oro.
Pero más vale cantar en una rama,
rara vez se canta en el vuelo.

- ¡Mentira! Por la eternidad me siento atraído.
Ya la conozco.
Su primer indicio es la crueldad.
Y aquí estoy - como en casa.

1993
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24.12.10

JOSEPH BRODSKY

























PEDACITO DE LUNA DE MIEL


Nunca olvides,
como el agua azota en el muelle,
y el aire es flexible -
como un salvavidas.

Y cerca - chillan las gaviotas,
y los yates miran el cielo,
y las nubes vuelan muy alto,
como una bandada de patos.

Que en tu corazón,
como un pez vivo, se agite
y se estremezca el fragmento
de nuestra vida juntos.

Que se oiga el crujir de las ostras,
que se erice el arbusto.
Y que te ayude
la pasión que te llegó a la boca,

Comprender - sin la ayuda de las palabras -
cómo la espuma de las olas marinas,
llegando a la tierra,
a lo lejos crea crestas.
.
.
.
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12.9.10

JOSEPH BRODSKY






















SONETO

Sobreviví a todos.
Sobreviví de nuevo,
como si ellos fueran - nieve,
la nieve danzante de los sueños.

Sobreviví las esquinas.
Sobreviví con la esquina.
Atá los nudos
entre el bien y el mal.

Pero sobreviví el instante.
Sobreviví el siglo.
Sobreviví el grito.
Sobreviví la risa.

Sobreviví el verso.

Sobreviví a todos.
.
.
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17.8.10

Los recuerdos de Brodsky

























RECUERDOS


El cielo blanco
gira sobre mí.
La tierra gris
retumba bajo mis pies.
A la izquierda, los árboles.
A la derecha, otro lago,
con orillas de piedra,
con orillas de madera.

Saco, arranco
los pies del pantano,
y el sol me ilumina
con pequeños rayos.
La temporada de campo
del año cincuenta y ocho.
Hacia el mar Blanco
me escabullo despacio.

Los ríos corren hacia el norte.
Los muchachos caminan lentamente
- hasta la cintura - por los ríos.
Sobre nosotros la noche blanca
reluce sutilmente.
Busco. Hago de mí
una persona.
Y acá encontramos,
salimos a la costa.

El viento azulado
ya llega hasta nosotros.
La tierra entra en el agua
con chapoteo corto.
Levanto las manos
y levanto la cabeza,
y el mar llega a mí
con su color blanquecino.

A quién recordamos,
a quién olvidamos ahora,
cuánto valemos,
qué es lo que aun no merecemos;

Acá estamos cerca del mar,
y las nubes nadan,
y nuestras huellas
se borran con el agua.
.
.
.
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12.8.10

J. BRODSKY
























VALSECITO

Me desperté, y me falta una mano,
antes había cinco dedos.
Mis ojos se llenaron de círculos,
y me dormí de nuevo.

Me desperté, la segunda mano ya no estaba.
Es peligroso dormir mucho tiempo.
Pero Dios susurró: cerrá los ojos,
y me dormí de nuevo.

Me desperté, y ya no tengo pies,
una lágrima corre hacia el pecho.
Me desperté: llevan una corona,
y yo cerré los ojos.

Me desperté, y desaparecí,
desaparecí completamente —
y miro mi cama desde el cielo:
sobre ella, tan solo un vientre.

Me desperté, y estoy en el paraíso,
y a mí lado — un alma.
Y desde la nube miro hacia abajo,
donde hace mucho, es la guerra.

.
.
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10.8.10

JOSEPH BRODSKY

























AMOR

Me desperté dos veces esta noche,
y caminé lentamente hacia la ventana,
los faroles en la ventana,
el retazo de la frase dicha en el sueño,
reduciéndose a la nada, semejante
a los puntos suspensivos que no me calman.
Soñé con vos, estabas embarazada,
y después de haber vivido
tantos años separados,
sentía mi culpa, y a mi mano
tocando con alegría tu vientre,
pero en la realidad, me encontraba
buscando los pantalones y el interruptor.
Dirigiéndome hacia la ventana,
sabía que te dejaba sola,
allá, en la oscuridad, en el sueño,
donde me esperabas paciente,
y no culpabas, cuando volvía, por la interrupción
premeditada. Pues en la oscuridad —
se prolonga lo que se desprendió durante el día.
Allá, estamos casados, comprometidos,
somos esos monstruos de doble espalda, y niños
para justificar nuestra desnudez.
En cualquier próxima noche,
de nuevo llegarás cansada, delgada,
y yo veré al hijo o la hija,
todavía sin nombre — y entonces
no me arrojaré sobre el interruptor y ya
no extenderé la mano, no puedo
dejarlas en el reino de las sombras
y en silencio, ante la barrera de los días
que desembocan en la dependencia de la realidad,
con mi inaccesibilidad a ella.


1971

.
.

6.4.10

El que prolongó la existencia de su lenguaje...

.





No me estoy volviendo loco, pero me cansó este verano.
Por trepar la cómoda buscando una camisa ya se pierde todo el día.
Que llegue pronto el invierno y  lo cubra todo  —
a las ciudades, a los hombres, pero para empezar, lo verde.
Voy a dormir sin desvestirme o leer desde cualquier lugar el libro ajeno,
mientras que los restos del año,
como el perro que se le escapó al ciego,
cruzarán el lugar recién asfaltado.
                Libertad —
Es cuando olvidas el nombre del tirano,
y la saliva en la boca es más dulce que el turrón de Shiraz.
Y aunque tu cerebro está retorcido como el cuerno del carnero,
nada cae del ojo azul.

1976



Я не то что схожу с ума, но устал за лето./ За рубашкой в комод полезешь, и день потерян./ Поскорей бы, что ли, пришла зима и занесла всё это —/ города, человеков, но для начала зелень./ Стану спать не раздевшись или читать с любого/ места чужую книгу, покамест остатки года,/ как собака, сбежавшая от слепого,/ переходят в положенном месте асфальт.// Свобода —// это когда забываешь отчество у тирана,/ а слюна во рту слаще халвы Шираза,/ и, хотя твой мозг перекручен, как рог барана,/ ничего не каплет из голубого глаза.// 1976





Primero al abismo cayó la silla,
después - calló la cama,
después - mi mesa. Yo mismo
la empujé. No quiero esconder.
Después - el libro "la Lengua materna"
y la foto de toda mi familia.
Después las cuatro paredes y el horno.
Quedamos mi abrigo y yo.
Adiós querida. Sacate el anillo,
suscribite al periódico de moda.
Y podés escupirle en la cara,
al que mi lugar ocupará.

1966



Сначала в бездну свалился стул, / потом - упала кровать, /потом - мой стол. Я его столкнул/сам. Не хочу скрывать. / Потом - учебник "Родная речь", /фото,где вся моя семья./ Потом четыре стены и печь. / Остались пальто и я. / Прощай, дорогая. Сними кольцо, / выпиши вестник мод. /И можешь плюнуть тому в лицо, / кто место мое займет.// 1966

22.3.10

"Pues, dejando de ser el ciudadano de la URSS, no dejo de ser un poeta ruso. Creo que volveré; los poetas siempre vuelven: como cuerpo o como papel"




















Los peces en invierno viven.
Los peces mastican oxígeno.
Los peces en invierno nadan,
tocando con los ojos
el hielo.
Allá.
Donde es más profundo.
Donde el mar.
Peces.
Peces.
Peces.
Los peces nadan en invierno.
Los peces quieren salir.
Los peces nadan sin luz.
Bajo el sol
invernal y vacilante.
Los peces nadan de la muerte
por el camino eterno
de los peces.
Los peces no derraman lágrimas:
apoyando la cabeza
en los bloques,
en el agua fría
se hielan
los ojos fríos
los peces.
Los peces
siempre callados,
pues ellos -
son silenciosos.
Los poemas sobre los peces,
como los peces,
se levantan a través
de la garganta.