TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA
Mostrando entradas con la etiqueta Vladislav Jodasevich. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vladislav Jodasevich. Mostrar todas las entradas

4.4.15

VLADISLAV JODASEVICH (1886 - 1939)




Jodasevich y Nina Berbérova













EL CREPÚSCULO

La nieve se amontonó. Todo se calma, enmudece.
Una casa desierta se extiende a lo largo del callejón.
Una persona camina. Apuñalarla con el cuchillo.
Se arrimará a la cerca y no dirá nada.
Después se inclinará y se acostará cara abajo.
La respiración nívea del viento
y la niebla apenas perceptible de la tarde,
precursores de la tranquilidad hermosa
girarán alrededor de él con ligereza.
Las personas acudirán corriendo como hormigas negras,
de las calles, de los patios, y se detendrán entre nosotros.
Preguntarán por qué y cómo lo maté,
y nadie comprenderá cuánto lo he querido.

28.7.13

V. JODASEVICH






















UNA VEZ MÁS

Tarde otoñal. Una vez más lloro.
Y quizá la Tristeza está cerca.
Una vez más la mano pálida
vistió mi corazón con una mortaja blanca.

¡Qué difícil, doloroso y amargo!
Una vez más los días saldrán al encuentro.
Una vez más el alma divisará luces rojas
en la oscuridad infinita.

Y por mucho tiempo se oirá
en la última bruma, el llanto afligido.
Yo espero. Hacia mí, de la oscuridad,
viene el verdugo invisible.






3.5.13

JODASEVICH

















En la ciudad por la noche
el silencio se forma
del ladrido de un perro,
del olor de las hojas mojadas
y del crujido lejano de los trenes de carga.
Es tarde. Mi hija duerme,
con su cabeza sobre el mantel
cerca del samovar frío.
¡Pobre niña! No tiene madre.
Es hora de tomarla en mis brazos
y llevarla a la cama,
pero no me muevo,
ni siquiera fumo,
para no quebrar el silencio,
y también porque
soy poeta.
Esto significa que en realidad
no existen ni el samovar, ni mi hija,
solo tengo una inmensa perplejidad
que se llama: "mundo".
Y el mundo me quita todo el tiempo.






20.4.13

EL RUIDO DE LA EXISTENCIA






























"EL RUIDO DE LA EXISTENCIA" 
Editorial Leviátan, 2013.
Selección y traducción de poemas de SERGEI ESENIN y
VLADISLAV JODASEVICH a cargo de Natalia Litvinova.




VLADISLAV JODASEVICH


Bizco, con la cara amarilla
y con un bulto de lienzo sobre la espalda,
vago adormecido todo el santo día
por las calles de vuestra capital.

Búrlense y griten obscenidades,
nunca sabrán cómo
el dragón en la camisa de seda
lame mi corazón con su fuego.

*

La calle apenas iluminada. En alguna parte,
bajo techo, golpeó una ventana.

La luz parpadeó, se levantó la cortina,
una sombra veloz se desprendió de la pared.

Es feliz quien cae de cabeza hacia abajo:
por un instante el mundo para él es otro.



SERGEI ESENIN


¡Y aquí, la estúpida felicidad
con ventanas blancas al jardín!
Por el estanque, como un bello cisne,
nada el silencioso ocaso.

¡Bienvenida, tranquilidad dorada
con la sombra del abedul en el agua!
Sobre el tejado una bandada de cuervos
celebra misa a una estrella.

En alguna parte, detrás del jardín,
allí donde florece el saúco,
la dulce joven de blanco
canta una melodía suave.

El frío nocturno, como una sotana azul,
se extiende sobre el campo…
¡El fresco rubor de las mejillas,
la estúpida alegría amada!


15.11.11

Un fragmento de "EL FIN DE RENATA" de V. Jodasevich
























"Para el simbolista o para el decadente, el amor abría un acceso directo y brevísimo al pozo inagotable de las emociones. Bastaba con estar enamorado  y esa persona se abastecía de todos los objetos de la necesidad lírica: Pasión, Desesperación, Júbilo, Locura, Defecto, Pecado, Odio, etc. Por eso todos y siempre estaban enamorados: y si no lo estaban, se autoconvencían; soplaban con todas las fuerzas la más pequeña chispa de algo parecido al amor para convertirla en fuego. No en vano se cantaban cosas, como "el amor al amor".

Un sentimiento verdadero tiene distintos grados de amor, desde un amor para siempre hasta una pasión efímera. A los simbolistas la noción de "la pasión" les parecía insoportable. De cada amor se veían obligados a sacar el máximo de las posibilidades emocionales. Cada una, por su código moral-estético, debía ser fatal, eterna. Ellos buscaban los grados de la perfección en todo. Si no conseguían  convertir el amor en algo "eterno", se podía dejar de amar. Pero cada desenamoramiento y cada nuevo enamoramiento debían acompañarse de conmociones profundísimas, de tragedias internas y hasta de un cambio total en la percepción del mundo. En realidad todo se hacía para eso.

El amor y todas las emociones que de él se desprendían, debían ser vividos en su máxima tensión y plenitud, sin matices y sin impurezas, sin los odiosos psicologismos. Los simbolistas querían alimentarse con las más nutritivas esencias de los sentimientos. El sentimiento presente, concreto, es inconfundible. Lo inventado o lo exasperado carece de estas cualidades. Se convierte en su propia abstracción, en una idea sobre el sentimiento" ...



8.5.11

VLADISLAV JODASEVICH




















.
No llamo y no espero invitados -
pero encendí las velas altas
y por la ventana miro el este,
esperando la estrella grande.

Encendí las velas altas,
puse la comida sobre la paja,
El plato de kutya* y la bebida de miel, -
y me emborracho y bebo solo.

Habiendo puesto la comida sobre la paja,
paso mi tarde,
cumpliendo el plazo
en este infierno silencioso y claro.

1918



* Kutya es un plato conmemorativo, hecho de cereales o arroz, se lleva a la iglesia y al cementerio o se distribuye entre vecinos y mendigos con motivo de la misa por las almas.
.
.
.