TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

3.2.17

RAÍSA AJMÁTOVA - Poeta rusa chechena ( 1928 - 1992 )















Conservo cartas de años anteriores
en sobres que marchitaron hace tiempo,
la respuesta llegó tarde, ahora eso es para siempre,
y las ventiscas me borraron la memoria.
Solo a veces me arriesgo a leerlas,
mi preocupación ya no es la misma.
Sos el pasado. Pero estás en este mundo,
aunque en otra dimensión.
No sé cómo es tu vida,
tu imagen se empaña como los días que pasaron,
y la mentiras sinceras de las viejas cartas
ahora me parecen insignificantes.
No guardo ofensas en mi corazón, creeme,
mis preocupaciones ya son otras,
y si de pronto tocaras la puerta,
no entendería quién sos.
Un extraño que no deja huellas
ni en el corazón que se curó, ni en la casa...
Las cartas las leo solo a veces,
como si mirara fotografías en un álbum.



Raísa Soltamuradovna Ajmátova (1928 - 1992) fue una poeta rusa chechena muy popular especialmente entre chechenos e ingusetio. Su obra completa fue destruida cuando el ejército ruso quemó el Archivo Nacional Checheno durante la Primera Guerra Chechena. Durante los años de deportaciones, entre 1946 y 1956, trabajó de maestra en Kazajistán. En 1956 se dedicó al periodismo.

12.1.17

LEONID MARTINOV (1905 - 1980)




























La huella 

¿Y vos?
Al entrar en una casa cualquiera,
gris
o azul,
al subir las escaleras empinadas,
al entrar en los departamentos inundados de luz,
al percibir el sonido de las teclas del piano,
entregando como un regalo tu respuesta,
decime:
¿Qué huella dejarás?
¿Una que obligue a limpiar el parquet
y haga mirar de soslayo,
o
una huella invisible
que permanecerá muchos años en otra alma?

30.11.16

NIKOLAI TIJONOV (1896 - 1979)

























El fuego, la cuerda, la bala y el hacha
nos hacían referencias y nos seguían,
en cada gota dormía el diluvio,
de cada piedrita surgían montañas
y en cada rama aplastada por los pies,
murmuraban bosques de negras manos.
La mentira comía y bebía con nosotros,
las campanas doblaban por costumbre,
las monedas perdieron peso y sonido
y los niños no tenían miedo a los muertos...
Entonces aprendimos por primera vez 
las palabras hermosas, las amargas y las crueles.

1921

21.11.16

MARGARITA ALIGUER (1915 -1992)


















Vivo en este mundo
con una bala en el corazón.
No voy a morir todavía.
La nieve cae.
No anochece.
Los niños juegan.
Uno puede llorar,
cantar canciones.

Pero no pienso ni llorar ni cantar,
vivimos en la ciudad y no en el bosque.
No olvidaré lo visto
y llevo en el corazón lo que conozco.

El invierno de Kazán, huidizo,
níveo y luminoso, pregunta:
- ¿Cómo vivirás?
- No sé.
- ¿Sobrevivirás?
No sé.
- ¿Cómo no te mató la bala?

Cerca del final pero aún viva,
quizá porque
en la lejana ciudad de Kamsky,
donde las noches son más claras por la nieve
y el frío audaz toma lo que considera suyo,
se ponen a hablar y a correr
mi felicidad y mi inmortalidad.

- ¿Cómo no te mató la bala,
cómo resististe su plomo de fuego?

Decidí seguir viviendo
cuando vi el final 
acercarse a empujones calientes
y mi corazón me reveló
que algún día sabré contar
este sufrimiento en mis poemas.

- ¿Cómo no te mató la bala
o no te tumbó el golpe?

Si estoy viva
es porque cuando se agotaron mis fuerzas,
desde los paraderos lejanos
y los callejones sin salida, tapados con nieve,
detrás de las montañas, vi
a los tanques en movimiento,
y en los bosques
a las bayonetas erguidas,
advino,
empezó a brillar
el día de la victoria
rodeando la tierra con su ala.

Ese día fui abriéndome paso
a través de la desgracias
mías y ajenas.


1941

17.10.16

Marina Tsvetáieva - "Yo querría vivir con Usted"

























… Yo querría vivir con Usted,
en una pequeña ciudad
donde es eterno el crepúsculo 
y también las campanadas.
En un modesto hotel rural —
con el sonido apenas audible
de un antiguo reloj — como gotitas del tiempo.
A veces, por las tardes, desde cualquier buhardilla —
la melodía de una flauta
y el flautista junto a la ventana,
los tulipanes grandes en las ventanas
y quizá Usted nunca me amó …

__________

En medio de la habitación — una chimenea de azulejos,
en cada azulejo — un dibujo:
una rosa — un corazón — un barco. —
Y en la única ventana —
nieve, nieve, nieve.

Usted estaría acostado — así como me gusta: 
perezoso, indiferente, descuidado.
De vez en cuando el crujido 
de los fósforos.

El cigarro arde y se apaga,
en su punta tiembla, 
como un poste gris — la ceniza.
A Usted le da pereza sacudirla —
el cigarro entero vuela hacia el fuego.

10 de diciembre 1916





5.8.16

ANNA AJMÁTOVA

















Este poema de Anna Ajmátova forma parte de su segundo libro "El rosario". Se publicó en una famosa revista bajo el título "Cabaret artistique", y al lado "Perro errante". El bar literario "Perro errante" , ubicado en Petersburgo, era el lugar predilecto de la bohemia artística. Se dice que fue clausurado en 1915 por el comercio de vino durante la ley seca, pero también se rumorea que lo cerraron después del discurso más escandaloso del poeta futurista Vladimir Maiakovski, esa noche él leyó su poema "Para ustedes". Ajmátova pensó que, para poder publicarlo, debía cambiar el primer verso: "Acá estamos, borrachos y putas" por "Todos salimos de una fábula"; aparentemente no fue necesario.

Acá estamos, borrachos y putas,
¡qué incomodo estar tan cerca!
En las paredes las flores y los pájaros
se consumen bajo las nubes.
Fumás tu pipa negra,
es extraño el humito sobe ella.
Me puse una falda estrecha
para parecer más esbelta.
Cerraron las ventanillas, para siempre.
¿Qué hay allá, escarcha o tormenta?
Idénticos a los de una gata cautelosa
son tus ojos.
¡Mi corazón extraña demasiado!
¿Acaso espero la hora de la muerte?
Y esa que está bailando,
irá directo al infierno.

11.7.16

Aleksandr Pushkin (1799 - 1837)


















Aún paseo por las calles ruidosas

Aún paseo por las calles ruidosas,
entro en los templos llenos de gente,
me siento entre jóvenes locos
y me entrego a mis sueños.

Y me digo: Qué rápido pasa el tiempo.
Todos los que estamos hoy aquí
bajaremos hacia las bóvedas eternas:
la muerte ya está detrás.

Mirando a un roble solitario
digo: Patriarca del bosque,
me sobrevivirás,
igual que a mis ancestros.

Acariciando a un recién nacido
pienso: ¡Perdóname!
Te cedo mi lugar;
yo desvanezco y tú floreces.

Con pensamientos acompaño
cada día, cada mes,
tratando de adivinar el año
en el que moriré.

¿Y dónde me sorprenderá la muerte?
¿Quizás en viaje, en el mar o en la guerra?
¿O tal vez aquel valle vecino
se quedará con mis cenizas?

Aunque al cuerpo fenecido
le da lo mismo dónde reducirse a polvo,
cerca del hogar querido
quisiera entonces yo dormir.

Que la vida joven juegue
junto a mi sepulcro
y la naturaleza indiferente
brille en su eterno esplendor.


1829