TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

19.7.18

Galina Galina (1870 – 1942)




















BALCÓN

Soñé con un viejo jardín. Destruido,
lo rodeaba la delicada sombra de los árboles,
las antiguas columnas apenas se sostenían.
Vos y yo, juntos en el silencio primaveral,
avergonzados por esta cercanía involuntaria ...
¡Cómo nos cantaba el ruiseñor,
cómo brillaban las estrellas!
¡Me sentía demasiado feliz y a la vez tan triste!
Yo sabía, sabía que todo era un sueño
y que en realidad somos dos extraños,
las estrellas no brillarán para nosotros
y no nos cobijará el balcón destruido.




13.7.18

Semyon Khanin / Dos poemas






















estás recostado en el sofá sin moverte
en un estado de imponderabilidad completa
en tu escafandra de piel sensible
y por dentro todo se empaña por tu respiración
cerrás los ojos y escuchás como cantan
detrás del río, detrás del barranco, detrás del bosque
los resortes oxidados del sofá
y esperás solo una cosa: que, con la inhalación
corta y profunda, entre en los pulmones
la fuerza casi olvidada del peso


когда в скафандре из очень чувствительной кожи
в состоянии полной невесомости
неподвижно лежишь на диване
и внутри всё запотевает от твоего дыхания
закрываешь глаза и слышишь как поют
за рекой, за оврагом, за лесом
будто поржавевшие диванные пружины
и ждёшь только одного: чтобы вместе
с короткой глубокой затяжкой в лёгкие
вошла почти забытая сила тяжести



No habrá fiestas ni mañana ni hoy,
Volaremos a moscú por última vez,
Estaremos de regreso por la mañana,
Dejaremos de lado la manta y nos dormiremos.
No habrá luz en toda la casa
Y no habrá faroles en el mundo entero
Más esbeltos que los que pasearán a lo largo del canal
Cuando nos despertemos.


Не будет праздников ни завтра, ни сегодня,
Мы улетим в москву и не вернёмся,
Мы прилетим обратно только утром,
Откинем одеяло и уснём.
Опять не будет света во всём доме,
И фонарей не будет в целом свете
Стройнее тех, что бродят вдоль канала,
Когда проснёмся мы.


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Semyon Khanin nació en Riga en 1970. Es uno de los cofundadores (1999) del grupo Orbita que reúne a los principales poetas rusos de Letonia. Colaboró con numerosos músicos y artistas, también participó en los festivales internacionales como Biennale de poetas en Moscú, Días de la Poesía en Riga, Poesiefestival Berlín y Esposizione internazionale d'arte en Venecia.


Texto de Semyon Khanin y video de Edmunds Jansons

2.5.18

SIGLO DE PLATA - taller de poesía rusa

Durante mayo y junio la poeta, traductora y editora de origen bielorruso Natalia Litvinova va a dar un taller de lectura sobre poetas rusos del siglo XX
Siglo de plata: poesía rusa
La poesía rusa del siglo XX adquiere un vuelo sin precedentes, el auge de las diferentes escuelas poéticas, como el acmeísmo, el simbolismo y el futurismo, entre otras, conformaron lo que se conoce como el Siglo de Plata. Durante las seis clases del taller haremos un amplio y a la vez íntimo recorrido por la vida y obra de los poetas de esa etapa (Anna Ajmátova, Osip Mandelshtam, Vladimir Maikovsky, Marina Tsvietáieva, Zinaida Gippius, Serguéi Esénin, Cherubina de Gabriak, etc), escucharemos sus recitados, veremos videos y fotografías de la época.
El material para cada clase se enviará por mail.
6 encuentros
Jueves de 19 a 20 30 a partir del 24/5
Valor: $1200
Natalia Litvinova (Gómel, 1986) es escritora argentina de origen bielorruso, dedicada al campo de la poesía y de la traducción. Junto a Tom Maver dirige la editorial Llantén. En 2017 ganó el Premio estímulo de la Fundación Argentina para la Poesía. Publicó los libros de poemas: Esteparia (2010), reeditado en España y en Uruguay; Grieta (2012) reeditado en España y en Costa Rica; Todo ajeno (2013); y Siguiente vitalidad (2015) reeditado en España México y Chile. A ellos se suma Cesto de trenzas (Ed. La Bella Varsovia, 2018).
Por informes e inscripción escribir a cursosytalleres@eternacadencia.com.ar 

5.2.18

ANNA AJMÁTOVA

















UNA ANOTACIÓN EN EL LIBRO

         
 Lo que entregaste - es tuyo.
               Shota Rustaveli

Desde qué ruinas hablo,
desde qué derrumbe grito,
ardo como si fuera cal 
en las hediondas bóvedas.

Fingiré que soy un invierno silencioso
cerraré la puerta para siempre,
y sin embargo reconocerán mi voz,
y le creerán de nuevo.

Leningrado, 1959

5.1.18

Marina Tsvietáieva









Con esa melena dorada,
con esa cintura,
con ese andar —
cómo no seguirlo
por el mundo.
Detrás de esa cintura,
¡detrás de ese silbido!
Voy por la calle —
la gente se aparta.
Como si fuera una ladrona,
como si fuera una difunta.
Ya todos saben a qué santos rezo.
Sí, en las capillas,
sí, en las verdes.
Mía, amigas,
mía es la culpa.
No me tejan una mortaja
de lino azul.
Por no haber dormido sola —
me acuesto para siempre
bajo el manzano salvaje
y sin incienso.

(de "Noche mía, rival mía". Ed. Llantén 2017.
Traducción de Natalia Litvinova)

https://www.facebook.com/editorialllanten

12.10.17

UNA CARTA DE VÍCTOR SHKLOVSKI












30/05/1971
Peredelkino.

Mi querido niño Nikitochka.
Hace mucho que no te escribía. Escribía sobre Maiakovsky y Tolstoi, sobre Olesha y sobre Dostoevsky. Las palabras y los pensamientos se reunían. Formaban su régimen y después se disolvían. Y lo que resultó de todo esto, quizás sea algo, o nada.
Dos muchachas vinieron a pintar las paredes, las dos se llaman Zina. Robustas y jóvenes discapacitadas. Untaban las paredes con vitriolo y luego aplicaban la pintura. Después resultó que ellas no eran pintoras sino aspirantes. La pintura terminó huyendo, tranquilamente, de las paredes. Me fui a Peredelkino. Me encontré con Treneva, con Bondi, con Bondarin, y Asmus. Y con centenares de escritores que no escriben. Me enteré que Fedin tiene cáncer. Las personas malas sufren también, y todos morimos habiendo conocido la vanidad de los actos malos, la traición y la paciencia hacia nosotros mismos.
No soy infeliz y no soy feliz. Sé ocuparme con trabajo. « ¡La escalera! ¡La escalera!», gritaba, muriendo, Gógol. ¿A dónde quería trepar, este brillante, profundo, profético y desgraciado ser? ¿Existen las escaleras? ¿Son necesarias? ¿Hay agujeros que conducen a la verdad? ¿Fueron hechos por el taladro de la fisiología o por los errores de la inspiración? Probemos vivir sin olvidarnos de las personas, de la conciencia, y no solo para nosotros mismos. Trataré de olvidarme de mí sin olvidarme de mi trabajo. Olvidarme de la vejez que viene. Los cerezos pierden la flor. Las flores son rosadas y azules.
Te quiero mucho, mi muchacho. Tu bisabuelo decía esto cuando enseñaba matemática: «Lo más importante es no forzar. La vida es simple como la hierba, como el pan, como la mirada. Como la respiración». La ligereza de mis pensamientos y mi don, me llenaron de inspiración, pero no hice ni la décima parte de lo que debía hacer. No me esforzaba, no engañaba, miraba con mis ojos. Creía en la simplicidad de la vida e hice, lo pude comprobar y lo comprobarán los demás, más que muchos, pero eso no basta.
Cuidate mi muchacho. Mi buen Nikita, que la vida no te asuste. No pienses que el mundo se equivoca. Cuidate del mal. Hay que mirar la salida del sol y comer pan, querer el agua, y querer a los que querés. No me encontré con Dios, cuando era niño creía en él. Pero puede que Dios no se olvidó de mí. Me salvó de la cólera, de la indiferencia. Que no te asuste la vida, Nikitochka. No aspires a cualquier santidad. Viví como el corazón, como viven la hierba y las flores no ficticias. Dale un beso de mí parte a la muchacha que amarás. Cuidala a ella y a vos también, para la vida. Para la alegría. El cambio del día y de la noche, y de respiración, ya es alegría. Te escribe este anciano que no cree en la vejez. La vida todavía está delante. A la vuelta de la esquina. Continúa. Dale un beso a la abuela, a mamá, a Kolia.
Siempre te escribo sobre los árboles. Y además me gustan los perros, tanto como a vos. Ahora se esconden del sol bajo los bancos y se olfatean las narices. Sé feliz, querido. No estoy bien, pero la habilidad que me dejan los años, consuela.
Tu abuelo Víctor Shklovski.

8.10.17

ALEKSANDR BLOK (1880- 1921)

























Me volvía loco lentamente
junto a esa ansiada puerta,
la oscuridad encendía la sed
y alteraba el día primaveral.

Lloraba cansado de pasión,
acallando mis gemidos.
Se movía, duplicándose
un pensamiento loco y enfermo.

Penetró la quietud
de mi alma ya demente,
inundó mi primavera
con su ola negra y sigilosa.

La oscuridad alteró el día primaveral,
mi corazón se helaba junto a la tumba.
Me volvía loco lentamente
y con frialdad pensaba en mi amada.