TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

30.11.16

NIKOLAI TIJONOV (1896 - 1979)

























El fuego, la cuerda, la bala y el hacha
nos hacían referencias y nos seguían,
en cada gota dormía el diluvio,
de cada piedrita surgían montañas
y en cada rama aplastada por los pies,
murmuraban bosques de negras manos.
La mentira comía y bebía con nosotros,
las campanas doblaban por costumbre,
las monedas perdieron peso y sonido
y los niños no tenían miedo a los muertos...
Entonces aprendimos por primera vez 
las palabras hermosas, las amargas y las crueles.

1921

21.11.16

MARGARITA ALIGUER (1915 -1992)


















Vivo en este mundo
con una bala en el corazón.
No voy a morir todavía.
La nieve cae.
No anochece.
Los niños juegan.
Uno puede llorar,
cantar canciones.

Pero no pienso ni llorar ni cantar,
vivimos en la ciudad y no en el bosque.
No olvidaré lo visto
y llevo en el corazón lo que conozco.

El invierno de Kazán, huidizo,
níveo y luminoso, pregunta:
- ¿Cómo vivirás?
- No sé.
- ¿Sobrevivirás?
No sé.
- ¿Cómo no te mató la bala?

Cerca del final pero aún viva,
quizá porque
en la lejana ciudad de Kamsky,
donde las noches son más claras por la nieve
y el frío audaz toma lo que considera suyo,
se ponen a hablar y a correr
mi felicidad y mi inmortalidad.

- ¿Cómo no te mató la bala,
cómo resististe su plomo de fuego?

Decidí seguir viviendo
cuando vi el final 
acercarse a empujones calientes
y mi corazón me reveló
que algún día sabré contar
este sufrimiento en mis poemas.

- ¿Cómo no te mató la bala
o no te tumbó el golpe?

Si estoy viva
es porque cuando se agotaron mis fuerzas,
desde los paraderos lejanos
y los callejones sin salida, tapados con nieve,
detrás de las montañas, vi
a los tanques en movimiento,
y en los bosques
a las bayonetas erguidas,
advino,
empezó a brillar
el día de la victoria
rodeando la tierra con su ala.

Ese día fui abriéndome paso
a través de la desgracias
mías y ajenas.


1941

17.10.16

Marina Tsvetáieva - "Yo querría vivir con Usted"

























… Yo querría vivir con Usted,
en una pequeña ciudad
donde es eterno el crepúsculo 
y también las campanadas.
En un modesto hotel rural —
con el sonido apenas audible
de un antiguo reloj — como gotitas del tiempo.
A veces, por las tardes, desde cualquier buhardilla —
la melodía de una flauta
y el flautista junto a la ventana,
los tulipanes grandes en las ventanas
y quizá Usted nunca me amó …

__________

En medio de la habitación — una chimenea de azulejos,
en cada azulejo — un dibujo:
una rosa — un corazón — un barco. —
Y en la única ventana —
nieve, nieve, nieve.

Usted estaría acostado — así como me gusta: 
perezoso, indiferente, descuidado.
De vez en cuando el crujido 
de los fósforos.

El cigarro arde y se apaga,
en su punta tiembla, 
como un poste gris — la ceniza.
A Usted le da pereza sacudirla —
el cigarro entero vuela hacia el fuego.

10 de diciembre 1916





5.8.16

ANNA AJMÁTOVA

















Este poema de Anna Ajmátova forma parte de su segundo libro "El rosario". Se publicó en una famosa revista bajo el título "Cabaret artistique", y al lado "Perro errante". El bar literario "Perro errante" , ubicado en Petersburgo, era el lugar predilecto de la bohemia artística. Se dice que fue clausurado en 1915 por el comercio de vino durante la ley seca, pero también se rumorea que lo cerraron después del discurso más escandaloso del poeta futurista Vladimir Maiakovski, esa noche él leyó su poema "Para ustedes". Ajmátova pensó que, para poder publicarlo, debía cambiar el primer verso: "Acá estamos, borrachos y putas" por "Todos salimos de una fábula"; aparentemente no fue necesario.

Acá estamos, borrachos y putas,
¡qué incomodo estar tan cerca!
En las paredes las flores y los pájaros
se consumen bajo las nubes.
Fumás tu pipa negra,
es extraño el humito sobe ella.
Me puse una falda estrecha
para parecer más esbelta.
Cerraron las ventanillas, para siempre.
¿Qué hay allá, escarcha o tormenta?
Idénticos a los de una gata cautelosa
son tus ojos.
¡Mi corazón extraña demasiado!
¿Acaso espero la hora de la muerte?
Y esa que está bailando,
irá directo al infierno.

11.7.16

Aleksandr Pushkin (1799 - 1837)


















Aún paseo por las calles ruidosas

Aún paseo por las calles ruidosas,
entro en los templos llenos de gente,
me siento entre jóvenes locos
y me entrego a mis sueños.

Y me digo: Qué rápido pasa el tiempo.
Todos los que estamos hoy aquí
bajaremos hacia las bóvedas eternas:
la muerte ya está detrás.

Mirando a un roble solitario
digo: Patriarca del bosque,
me sobrevivirás,
igual que a mis ancestros.

Acariciando a un recién nacido
pienso: ¡Perdóname!
Te cedo mi lugar;
yo desvanezco y tú floreces.

Con pensamientos acompaño
cada día, cada mes,
tratando de adivinar el año
en el que moriré.

¿Y dónde me sorprenderá la muerte?
¿Quizás en viaje, en el mar o en la guerra?
¿O tal vez aquel valle vecino
se quedará con mis cenizas?

Aunque al cuerpo fenecido
le da lo mismo dónde reducirse a polvo,
cerca del hogar querido
quisiera entonces yo dormir.

Que la vida joven juegue
junto a mi sepulcro
y la naturaleza indiferente
brille en su eterno esplendor.


1829

25.5.16

"Una edición bilingüe rescata la obra de grandes poetas rusas"

Fuente: Télam
Nota y entrevista realizada por Juan Rapacioli














"POEMAS COMO REZOS", UN VOLUMEN QUE REÚNE POR PRIMERA VEZ EN ESPAÑOL PARTE DE LA OBRA DE LAS POETAS RUSAS ZINAIDA GIPPIUS (1869-1945) Y CHERUBINA DE GABRIAK (1887-1928), GRANDES REPRESENTANTES DE LA LLAMADA "EDAD DE PLATA", LLEGA A LAS LIBRERÍAS EN UNA BELLA EDICIÓN BILINGÜE A CARGO DE NATALIA LITVINOVA


"Poemas como rezos", un volumen que reúne por primera vez en español parte de la obra de las poetas rusas Zinaida Gippius (1869-1945) y Cherubina de Gabriak (1887-1928), grandes representantes de la llamada "Edad de Plata", llega a las librerías en una bella edición bilingüe a cargo de Natalia Litvinova.

Publicado por la editorial española Ártesequienpueda, el libro propone un juego de espejos entre dos grandes poetas rusas: Cherubina, horrorizada con una malformación física, se oculta de los demás y escribe en soledad; Zinaida, provocadora, impacta con su belleza e incómoda con su libertad.

Ambigüedades, sexualidad, desamor, religión y deseo son algunos de los elementos que se cruzan en el libro, donde Zinaida escribe, en "Ocaso": "Bajo el último pino iluminado/ florece un peñasco oscuro/ que pronto se apagará también./ El día que termina no se repite. /Pero ¿qué hubo al final de la jornada?/ No lo sé, pasó como un pájaro,/ solo un día común, que sin embargo no se repetirá".

Y en "Camino sola por el universo", Cherubina de Gabriak dice: "Moriré en la estepa de una tierra extraña/ pero romperé el círculo encantado. / ¿Para qué son tan tiernas las manos?/ ¿Por qué Cherubina es un nombre tan frágil?".

En diálogo con Télam, la poeta y traductora cuenta que el título del libro surgió de una frase que escribió Zinaida: "Los poemas los escribo como un rezo, y en mi alma nunca los dedico a ninguna relación terrestre". "Creo que el título transmite la intimidad que nos regalan en cada poema", sostiene Litvinova.

Y explica que "aunque la antología salió este año la idea surgió hace cinco. Cuando me pregunté qué poetas rusos no habían sido traducidos al castellano, se impusieron varios nombres: Sergéi Esénin, Vladislav Jodásevich, Innokenti Ánennenski, Zinnaida Gippius y Cherubina de Gabriak. Empecé a investigarlos y armé una amplia selección de poemas de cada uno".

"Mi idea caprichosa era que se editaran en una única antología -apunta-, pero no sucedió así. Decidí hacer un libro con poemas de Esénin y Jodásevich -lo editó Leviatán bajo el título 'El ruido de la existencia'-; preferí darle un lugar especial a Innokenti Ánnenski -ahora sale por Vaso roto bajo el título 'Melancolía por lo fugaz'- y quise poner en diálogo a las dos mujeres poetas, Cherubina de Gabriak y a Zinaida Gippius".

Litvinova (Gómel, Bielorrusia, 1986) es poeta, traductora y autora de los libros "Esteparia", "Balbuceo de la noche", "Grieta", "Rocío animal", "Todo ajeno", "Cuerpos textualizados" -en coautoría con Javier Galarza-, y "Siguiente vitalidad". Además, compiló y tradujo diversas antologías de poetas rusos.

"Cherubina vivió mucho tiempo ocultando su identidad, se inventó un seudónimo con el que firmaba los poemas que enviaba a la famosa revista literaria 'Apolón'; su nombre real era Elizaveta Dmítrieva, era coja y no le gustaba su aspecto, había sufrido muchas enfermedades de niña que dejaron graves marcas en su físico", cuenta la traductora.

Y recuerda que "ella decía que su imagen le impediría convertirse en la poeta rusa más importante de la época, y es eso lo que deseaba. Por su parte, Zinaida era hermosa, llamativa, sagaz y sumamente inteligente, tenía una lengua filosa y le gustaba provocar a las mejores mentes de su generación. Además era la esposa del ideólogo del simbolismo ruso: Dmitri Merezhkovski".

Para Litvinova, además de la calidad de las poetas, "la historia de cada una, sus anécdotas y pasiones son impactantes. Cuando Gippius murió muchos escritores fueron a escupir y a maldecir su tumba. La llamaban 'diablesa angelical'. Era una mujer muy deseada, su virtuoso manejo de diferentes registros y su falta de miedo generaba envidia".

"Hablaba y escribía sobre temas que, en esa época, no eran bien vistos: la liberación sexual, el suicidio, la decadencia que vendría después de la revolución. Iván Bunin parodiaba a Zinaida Gippius y siempre citaba estas frases que había leído sobre la poeta: 'Es ingeniosa, porque desea lo que en este mundo no existe'", cuenta Litvinova.

Y explica que la selección de los poemas de cada autora "fue inmediata, en cambio la traducción tardó aproximadamente dos años, y atravesó varias capas: traduje los poemas y los dejé descansar un tiempo; cuando los retomé y comencé una nueva revisión, descubrí nuevas relaciones y posibilidades de trasladar los versos".

"Leí a poetas que las rodeaban para ver si existía un contagio, un diálogo, entre ellos -recuerda-. Se me abrió todo un mapa de la poesía de ésa época. En Cherubina tuve que seguir una melodía particular, parecía que murmuraba, hablaba en sus poemas como una bruja le habla a su caldero mientras revuelve la pócima".


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18.4.16

Bella Ajmadúlina, 1937 - 2010












Él a Ella
(noviembre de 1823, Odesa)

No quiero ofenderla con mi carta.
Soy tonto (tachado)... Soy tan torpe
(tachado)... El coqueteo a usted le queda bien.
No soy joven (tachado)... Soy joven,
pero su partida es un final triste para este destino.
Mi corazón se ensancha (tachado)...
La seducción a usted le queda bien (tachado)...
A usted no le queda bien el coqueteo.
Cada vez que la veo me convierto en un ser
ridículo, aplastado, tonto, pero créame
que yo (tachado)... Que yo a usted,
que, oh, yo a usted (tachado para siempre)...