TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA
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26.7.11

YULIA DRÚNINA

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EN LA ESTEPA

El cálido y seco viento 
me acaricia los hombros desnudos.
El grillo enloquecido
se sentó en mi espalda.

Me da miedo moverme,
orgullosa de mi confianza.
La estepa es como un plato de cobre.
¿Qué es lo que brilla? ¡El agua!

El arroyo es pobre,
pero su agua es dulce...
Algo voló como una chispa,
¿acaso fue un verso?


1.12.10

YULIA DRUNINA

















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Cómo explicarle al ciego,
ciego como la noche, de nacimiento,
el alboroto de los colores primaverales,
la obsesión del arcosiris.

Cómo explicarle al sordo,
sordo como la noche, de nacimiento,
la ternura del violonchelo
o la amenaza del trueno.

Cómo explicarle al pobre
nacido con sangre de pez,
el misterio del milagro terrestre,
llamado amor.

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4.9.10

El amor de YULIA DRUNINA





















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“Con Yulia nos conocimos en 1944, en el instituto Literario Gorky.
Después de las conferencias solía acompañarla. Ella aun era instructora sanitaria
recientemente licenciada de batallón, iba con botas de lona de soldado y un gabán.
No tenía nada más. Me parecía que eso no la perturbaba -
se había acostumbrado a esa ropa tanto que no le daba ninguna importancia...
Cuando cumplimos veinte años, ella estaba agotada por la guerra - no tenía nada que comer,
era pálida, delgada y muy hermosa.
Yo también estaba bastante mal, pero nuestro humor jamás nos abandonó” (…)

- N. Stashinov -
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Enterramos nuestro amor,
pusimos una cruz sobre la tumba.
"¡Gracias a Dios!" – dijimos los dos...
Y el amor salió del ataúd,
asintiendo con la cabeza, reprochó:
- ¿Que me hicieron? ¡Estoy vivo!
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30.8.10

YULIA DRUNINA






















No desciendo de la infancia sino de la guerra.
Y quizá por eso aprecio más que tú
la alegría del silencio
y cada día que vivo.

No desciendo de la infancia sino de la guerra.
Una vez, siguiendo la senda guerrillera,
comprendí para siempre que debemos
ser buenos hasta con el más tímido pasto.

No desciendo de la infancia sino de la guerra.
Puede que por eso soy insegura,
los corazones de los soldados se quemaron,
y tus manos están ásperas.

No desciendo de la infancia sino de la guerra.
Perdoname, pero no es mi culpa...

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11.7.10

" Olor a sal, olor a yodo..."

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YULIA DRÚNINA (1924 -1991)
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«¿Por qué me voy? En mi opinión, quedarse en este horroroso mundo creado para los estraperlistas con codos de hierro, es imposible para un ser tan imperfecto como yo  (...) Аdemás he perdido mis dos pilares:  el amor inaudito por los antiguos bosques de Crimea y la necesidad de crear...
Es mejor que sea mí elección irme, aún no deteriorada físicamente y con el alma no envejecida. Es cierto, me angustia pensar en el pecado del suicidio y eso que no soy creyente. Pero si Dios existe, me comprenderá...»   
Y.D




La tarde rusa.
La lejanía nebulosa.
Trozos oxidados sobre la hierba.
Una arcaica y orgullosa tristeza
exhalan las ruinas de las yermas aldeas.

Parece que sobre la aldea sobrevuela
la ceniza de la antigüedad gengiskana...
Pero mi niña de siete días
sueña asombrosos sueños.

Sueña que los incendios se extinguen
y revive el bosque calcinado.
Sonríe, 
          frunce el ceño, 
                               suspira,
este pequeño milagro.

 

8.7.10

Yulia Drúnina























LA HORA DEL JUICIO

La escarcha cubre el corazón.
Hace mucho frío a la hora del juicio...
Estos ojos son como los de un monje,
ojos así no había visto.

Me voy, no tengo fuerzas.
Desde lejos rezaré
(¡porque fui bautizada!)
por los que son como ustedes:
los elegidos para no dejar que Rusia
caiga al abismo.

Pero me temo que también se les agotó la fuerza.
Por eso escojo la muerte.
¡Como Rusia vuela hacia el precipicio,
no puedo, no quiero verlo!





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18.6.10

ES OTRA GUERRA, ES OTRA PAZ...

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Yulia Drúnina (1924-1991)

Poeta rusa. A los 17 años, por voluntad propia, se fu a la guerra. En agosto de 1991 fue a defender la Casa Blanca durante los disturbios en Rusia.
Fue instructora sanitaria, sobrevivió a la guerra pero se suicidó en 1991.






















Una vez más el insomnio me ajusticia.
A través de los años y la oscuridad,
la caballería de fuego pasa
por mi destino y mi corazón.

Golpea mi pecho con sus herraduras
y sólo su sonido permanece.
Pensé que mi alma estaba muerta
pero ella arde, desgraciada.



ASFIXIA

El sol.
Las rocas.
El arbusto rojo.
La hierba magra, quemada...
¿Qué dijiste?
Acercate,
el sonido de las chicharras
silencia tus palabras.

¿Tus ojos se ponen azules,
o se entromete el cielo?
Puede que esto no sea Crimea
sino los Pirineos.
El sonido de las chicharras
silencia tus palabras.

La niebla nada en la lejanía.
La nube se parece a un león.
Dulcinea...
Don Quijote...
Hidalgo...
El sonido de las chicharras
silencia tus palabras.

¿Oís la armadura de Quijote?
Las rocas...
El calor...
Girás la cabeza...
Respondés algo vagamente
pero el sonido de las chicharras
silencia tus palabras.


DOS TARDES

Estábamos cerca del río Moskva,
el viento caliente nos susurraba.
De repente, por alguna razón,
me miraste como se mira a un extraño
y sonreíste:
- ¿Cómo te hicieron soldado?
¿Cómo pudiste estar en la guerra?
¿Acaso dormías en la nieve?
¿Apuntaste a las cabezas con el arma?
¡Es que no logro
imaginarte en esas botas!

Y yo recordé otra tarde:
explotaban las bombas, caía la nieve
y una persona querida, parecida a vos,
me dijo:
- Acá estamos…
y nos congelamos en la nieve
como si las ciudades no existieran...
¡No puedo imaginarte
con zapatos de taco!
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