TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA
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8.10.17

ALEKSANDR BLOK (1880- 1921)

























Me volvía loco lentamente
junto a esa ansiada puerta,
la oscuridad encendía la sed
y alteraba el día primaveral.

Lloraba cansado de pasión,
acallando mis gemidos.
Se movía, duplicándose
un pensamiento loco y enfermo.

Penetró la quietud
de mi alma ya demente,
inundó mi primavera
con su ola negra y sigilosa.

La oscuridad alteró el día primaveral,
mi corazón se helaba junto a la tumba.
Me volvía loco lentamente
y con frialdad pensaba en mi amada.


21.1.16

ALGUNAS FRASES DE ALEKSANDR BLOK






















A menudo me siento abatido. Quizá igual que las mujeres embarazadas, como una maldición por llevar el fruto en el vientre. En mi caso el castigo es por mi regeneración. Si no me transformo, moriré en la angustia.

*


Los poemas son oraciones. El poeta-apóstol los compone 
en un éxtasis divino.

*

¡Aprender los poemas de memoria! A Pushkin, a Briusov, 
a Lérmontov, todo lo que es bueno.

*

¡Dios mío! ¡Tanto tiempo sin poemas! ¿Qué será de mí? 
Hay negrura en el alma. Agobio.

*

Nosotros (todo el mundo) nos acostumbramos a mentir terriblemente. Es necesario crear algo nuevo.

*

No, no hay que fantasear con el siglo de oro. Apretar los labios 
y marchar una vez más hacia los sueños demoníacos.




5.7.14

ALEKSANDR BLOK: fragmentos de los diarios

























1911

3 de julio, por la mañana

Ayer, en el crepúsculo de la noche, en el puerto bajo la lluvia, una gitana me dejó besar sus largos dedos cubiertos de anillos. El mundo es terrible. Pero junto a vos es extraño y dulce.


3 de diciembre

Mi madre me dio un consejo: que el poema termine con el "hijo" atravesado por bayonetas y elevado sobre la barricada.


1917

28 de mayo

Le escribí una carta a Liuba, una carta muy mala a mi amada. No sé escribirle. Nunca supe amarla. Y sin embargo, amo.



13.2.12

Aleksandr Blok. Correspondencia con Natalia Nikoláevna Skvortsova.






















Correspondencia con Natalia Nikoláevna Skvortsova. El ocaso amarillo, amarillo.

15 de noviembre de 1911

«Liberar»— no, no puedo. A menudo pienso en escribirle y no lo hago, porque siempre siento que Usted ya sabe todo lo que pienso sobre todo.
Y en Su carta de hoy no hay ninguna pregunta, y yo no tengo una respuesta — palabras.
Su orgullo frenético (orgullo hermoso — hermoso y siniestro, como casi todo en Usted) la obliga a hablar sobre «humillación» y «el lenguaje de Sus empleadas».  La humillación no existe y no puede existir. Si es amor, — no humilla, libera, en su sol todo oscurece — también el orgullo. Pero no es sino enamoramiento — lo nocturno, y si — «viento y estrellas» — no son más que estrellas y viento,  viento y estrellas — no existe aquí humillación. — y usted sabe todo esto, al igual que yo.

Esto no es lo primero — solar, sino lo segundo — nocturno. Detrás de las palabras «viento y estrellas», «humillación», «el lenguaje de las empleadas» veo con claridad todo lo nocturno, todo lo que con su fuerza de conjuro llama a existir: la noche sin amanecer, «el galope discontinuo del caballo», la piel del guante que huele a perfume, las canciones gitanas, el veneno y la amargura del ajenjo, el velo que se arrastra por la alfombra, las espuelas que suenan detrás de la puerta, la boca ígnea de la puerta que se cierra bruscamente dejando afuera al viento y las estrellas, en la  destrucción.

El final de esto: la amargura del ajenjo, la cuerda arrancada del violín, el ocaso amarillo, amarillo, golpeando la ventana desconocida, y una «mujer» (solo una mujer — nadie) con un velo largo, le silba al «hombre» (él también — nadie, sin rostro) con sus labios muertos, y el «hombre», como un perro se arrastra hacia el silbido, hacia el velo. Usted ya sabe todo esto sin haberlo probado, como yo lo sé, habiéndolo probado. He visto todo esto detrás de Sus palabras.

Pero, Dios mío, amada, no es esto lo que Usted desea, y no es lo que yo quiero.
Sepa Usted, si tiene que saber, que cuando hay viento y estrellas, yo oigo — Su nota. Sepa también que todo lo que escribió en la carta sin referirse a Usted, yo lo sé. No creo en ninguna prohibición en la tierra, pero en el cielo por nosotros a veces lloran con amargura.
Lo que Usted escribió en esta carta, lo sabía sin carta, lo siento, todo, el otoño, siento con inquietud.
No solo soy joven, sino que infinitamente viejo. Cuanto más vivo, más aprendo a esperar el sonido verdadero de la gran campana; escucho, pero no escucho las campanillas, no quiero morir, le temo a la campanada suave.

Acepte todo esto como está escrito, no de otro modo, desenrede Usted misma todo lo incoherente.
No puedo y no quiero liberar. De otro modo, lo que es, no podía ser. Para mí esto es muy necesario. Para Usted también. Cada belleza puede «cambiar y crear  algo nuevo».

Que Dios esté con Usted. Beso Su mano.
Aleksandr Blok.




10.2.12

DIARIO DE ALEKSANDR BLOK 4
























9 de marzo de 1902

En el éxtasis — está el fin.

Decide que tienes que morir, pero planéalo de antemano. Prepara el revólver o una soga (¡!?). Fija el día.  Un momento antes del suicidio reconcíliate, pelea, trata de distraerte, y entre las distracciones que tu corazón se estremezca, frente a la cruz, o AUN MEJOR — frente a la mujer amada, por el juramento de que tal día te matarás. Deshazte de los objetos, di cosas EXTRAÑAS, principalmente — en presencia de la mujer que amas, para que sospeche algo y esté interesada. El día fijado,  sabiendo que puedes encontrarte con ella y hablarle sin obstáculos, — el éxtasis hará latir la sangre en tus venas. Entonces — haz  lo que necesitas hacer, haz o habla. No te lo impediremos, solo te observaremos. Si te equivocas, nos reiremos, será muy lamentable. Por eso — es mejor de una vez, no confíes en los prefacios. Claro que, si puedes con el prefacio, — será una ganancia, un agregado.
Todo esto lo harás, si quieres 1)  rápido, 2) probar  aquí algo  1) nuevo, 2) grande, es decir — si no tienes paciencia ni fe en lo otro.

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8.2.12

DIARIO DE ALEKSANDR BLOK 3























17 de diciembre de 1918

a V. MAIAKOVKY

¡No es así, tovarish!
No menos que usted, odio El Palacio de Invierno y los museos. Pero la destrucción es tan antigua como la construcción, e igual de tradicional. Destruyendo lo que odiamos, nos entristecemos y bostezamos como cuando observábamos la construcción. El diente de la historia es mucho más venenoso de lo que usted cree, la maldición del tiempo es inevitable.
El grito — todavía es un grito de dolor, y no de alegría. Destruyendo, seguimos siendo los esclavos del viejo mundo: quebrantar las tradiciones — es una tradición. Pero sobre nosotros hay una maldición mayor: no podemos dormir, no podemos comer.
Unos construirán, otros destruirán,  cada cual tendrá «su tiempo bajo el sol», pero todos serán esclavos mientras no aparezca lo tercero, diferente en igual medida a la construcción  y a la destrucción.

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6.2.12

DIARIO DE ALEKSANDR BLOK 2





















21 de febrero de 1918

Los alemanes avanzan.
La señorita canta del otro lado de la pared. El canalla la acompaña (mi pariente). Es la sombra débil, el último eco de júbilo de la burguesía.
Si se ha hecho tanto daño en vida, es necesario, al menos, morir honestamente y con dignidad.


* * *

15 000 con  banderas rojas al encuentro con los alemanes y el fusilamiento.
Cajones con  bombas y rifles.
Esenin se ha inscrito en el destacamento de combate.
Ya no existe la "política real". Solo queda volar.
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3.2.12

EL DIARIO DE ALEKSANDR BLOK 1

























7 de enero de 1902

El aire se volvió imperceptiblemente húmedo y el viento caliente trajo consigo el perfume de las hierbas, un hombre triste con cuerpo del joven Dionisio y cara de asceta arrepentido, iba por el campo. [En los rayos oblicuos del sol poniente aparecía una delicada sombra.] El río, silencioso de día, cantaba confundido una canción melancólica, como si sus aguas liberadas de los penosos y directos rayos del sol regresaran a la oscuridad natal. Los árboles se refrescaron, la hierba tenaz y perfumada  se estiró, la tierra tembló misteriosamente, y después de ella  temblaron todas las vidas — la vida de los pájaros, la de los cuadrúpedos, y la del hombre triste con cuerpo de Dionisio.



29.11.11

ALEKSANDR BLOK



























El corazón terrestre se congela otra vez,
pero este frío lo recibo con el pecho.
En soledad cuido para las personas
un amor no correspondido.

Pero detrás del amor madura la ira,
crecen el odio y el deseo.
En los ojos de los hombres y de las mujeres
veo la marca de su elección y del olvido.

Que me griten: ¡Olvídate de esto, poeta!
¡Vuelve a tu comodidad preciada!
¡No! ¡Prefiero morir en este frío cruel!
No existe la comodidad. La tranquilidad no existe.




16.9.11

ALEKSANDR BLOK





Qué difícil es andar entre la gente
simulando no haber muerto,
y del juego trágico de las pasiones
hablar a los que no vivieron todavía.

¡Y observando la pesadilla nocturna encontrar
orden en el remolino confuso de los sentimientos,
para que, siguiendo el resplandor pálido del arte,
conozcan el fuego de la fatal existencia!



16.3.11

ALEKSANDR BLOK




















Llevo, solitario,
rosas antiguas
entre nieve y frío,
y mi camino es lejano.
Por el mismo sendero,
con la espada sobre el hombro,
él va detrás de mí
con su capa nublada.
Camina y sabe,
que la nieve fue pisada,
y que allí se extingue
el último ocaso,
que para mí no hay salida
que la noche pase,
la libertad
no me buscará.
Y dónde
encontraré refugio,
tan tarde.
Las rosas
caen en la nieve derretida.
Las lágrimas
caen en la nieve escarlata.
Extrañando fatalmente,
no puedo ayudar.
Él, inútilmente pisoteará
las rosas en la nieve.

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3.10.10

ALEKSANDR BLOK


Cuando estuve en la casa de Blok, mencioné que el poeta Benedicto Livshits se quejaba de que la existencia de Blok le impedía escribir poemas. Y Blok no se río sino que respondió seriamente:
"Yo lo comprendo. A mi me impide escribir León Tolstoi".
-Anna Ajmátova-



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Soy Hamlet. La sangre se enfría
cuando la traición teje sus redes,
y el primer amor vive en el corazón
por la única en este mundo.

A vos, Ofelia mía,
el frío de la vida te llevó lejos,
y yo, príncipe, muero en mi país natal
apuñalado por el acero envenenado.

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