TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

30.8.10

YULIA DRUNINA






















No desciendo de la infancia sino de la guerra.
Y quizá por eso aprecio más que tú
la alegría del silencio
y cada día que vivo.

No desciendo de la infancia sino de la guerra.
Una vez, siguiendo la senda guerrillera,
comprendí para siempre que debemos
ser buenos hasta con el más tímido pasto.

No desciendo de la infancia sino de la guerra.
Puede que por eso soy insegura,
los corazones de los soldados se quemaron,
y tus manos están ásperas.

No desciendo de la infancia sino de la guerra.
Perdoname, pero no es mi culpa...

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27.8.10

BORIS PASTERNAK




















LA NOCHE


La noche viene sin demorar
y se derrite,
mientras, sobre el mundo adormecido
el piloto se pierde en las nubes.

Él se hundió en la niebla,
desapareció en su corriente,
convirtiéndose en una cruz de la tela,
en una mancha entre la ropa blanca.

Abajo, los bares nocturnos,
las ciudades extranjeras,
los cuarteles, los fogoneros,
las terminales, los trenes.

Sobre la nube, con todo su peso,
se acuesta la sombra del ala.
Los cuerpos celestes
deambulan amontonados.

Y con una terrible, terrible oscilación
hacia los otros universos desconocidos,
no importa cuáles,
girará la Via Lactea.

Los continentes arden
en los espacios ilimitados,
en los sótanos, en las calderas
los fogoneros no duermen.

En París, debajo del techo,
Venus o Marte, observa
qué nueva farsa
pusieron en la cartelera.

Alguien no puede dormir
en la hermosa lejanía,
en el antiguo desván
cubierto por la teja.

Él observa el planeta,
como si el firmamento
apuntara al objeto
de sus preocupaciones nocturnas.

No duermas, no duermas, trabajá,
no interrumpas el trabajo,
no duermas, luchá contra el insomnio,
como la estrella, como el piloto.

No duermas, no duermas pintor,
no te entregues al sueño.
Sos el rehén de la eternidad
en el cautiverio del tiempo.
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22.8.10

ANNA AJMÁTOVA






















La puerta entreabierta,
los tilos soplan dulcemente …
En la mesa, olvidados,
el látigo y el guante.

El círculo amarillo de la lámpada …
Escucho susurros.
¿Por qué te fuiste?
Yo no entiendo…

Alegre y claro
será el amanecer de mañana.
Esta vida es hermosa,
corazón, sé sabio.

Completamente cansado,
latís sigilosamente, más despacio …
Sabés, yo leí
que las almas son inmortales.


1911

17.8.10

Los recuerdos de Brodsky

























RECUERDOS


El cielo blanco
gira sobre mí.
La tierra gris
retumba bajo mis pies.
A la izquierda, los árboles.
A la derecha, otro lago,
con orillas de piedra,
con orillas de madera.

Saco, arranco
los pies del pantano,
y el sol me ilumina
con pequeños rayos.
La temporada de campo
del año cincuenta y ocho.
Hacia el mar Blanco
me escabullo despacio.

Los ríos corren hacia el norte.
Los muchachos caminan lentamente
- hasta la cintura - por los ríos.
Sobre nosotros la noche blanca
reluce sutilmente.
Busco. Hago de mí
una persona.
Y acá encontramos,
salimos a la costa.

El viento azulado
ya llega hasta nosotros.
La tierra entra en el agua
con chapoteo corto.
Levanto las manos
y levanto la cabeza,
y el mar llega a mí
con su color blanquecino.

A quién recordamos,
a quién olvidamos ahora,
cuánto valemos,
qué es lo que aun no merecemos;

Acá estamos cerca del mar,
y las nubes nadan,
y nuestras huellas
se borran con el agua.
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12.8.10

J. BRODSKY
























VALSECITO

Me desperté, y me falta una mano,
antes había cinco dedos.
Mis ojos se llenaron de círculos,
y me dormí de nuevo.

Me desperté, la segunda mano ya no estaba.
Es peligroso dormir mucho tiempo.
Pero Dios susurró: cerrá los ojos,
y me dormí de nuevo.

Me desperté, y ya no tengo pies,
una lágrima corre hacia el pecho.
Me desperté: llevan una corona,
y yo cerré los ojos.

Me desperté, y desaparecí,
desaparecí completamente —
y miro mi cama desde el cielo:
sobre ella, tan solo un vientre.

Me desperté, y estoy en el paraíso,
y a mí lado — un alma.
Y desde la nube miro hacia abajo,
donde hace mucho, es la guerra.

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10.8.10

JOSEPH BRODSKY

























AMOR

Me desperté dos veces esta noche,
y caminé lentamente hacia la ventana,
los faroles en la ventana,
el retazo de la frase dicha en el sueño,
reduciéndose a la nada, semejante
a los puntos suspensivos que no me calman.
Soñé con vos, estabas embarazada,
y después de haber vivido
tantos años separados,
sentía mi culpa, y a mi mano
tocando con alegría tu vientre,
pero en la realidad, me encontraba
buscando los pantalones y el interruptor.
Dirigiéndome hacia la ventana,
sabía que te dejaba sola,
allá, en la oscuridad, en el sueño,
donde me esperabas paciente,
y no culpabas, cuando volvía, por la interrupción
premeditada. Pues en la oscuridad —
se prolonga lo que se desprendió durante el día.
Allá, estamos casados, comprometidos,
somos esos monstruos de doble espalda, y niños
para justificar nuestra desnudez.
En cualquier próxima noche,
de nuevo llegarás cansada, delgada,
y yo veré al hijo o la hija,
todavía sin nombre — y entonces
no me arrojaré sobre el interruptor y ya
no extenderé la mano, no puedo
dejarlas en el reino de las sombras
y en silencio, ante la barrera de los días
que desembocan en la dependencia de la realidad,
con mi inaccesibilidad a ella.


1971

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6.8.10

BELLA AJMADÚLINA



























INVIERNO


Este gesto del invierno hacía mí,
frío y aplicado.
Sí, hay algo en el invierno
de la medicina tierna.
De otro modo, cómo de repente,
de la oscuridad y el tormento,
la enfermedad confiada
le dirige sus manos.
Oh amable, seguí con tu brujería,
de nuevo rozará mi frente
el beso santo del anillo helado.
Y es cada vez más fuerte la tentación
de encontrar el engaño con la confianza,
mirarle los ojos a los perros,
abrazar los árboles,
perdonar como jugando,
y habiendo perdonado
perdonar todavía a alguien,
confundirse con el día invernal,
con su óvalo vacío,
ser siempre para el
su matiz pequeño.
Reducirse a no existir,
para implorar detrás de las paredes
no una sombra mía sino la luz,
por mí tapada.




1961
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3.8.10

BELLA AJMADÚLINA




















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En qué me diferencio
de la mujer con la flor
o de la muchacha que ríe
y juega con el anillo.
¿Y el anillito no llega hasta sus manos?
Me distingo de la habitación con el empapelado,
donde estoy sentada sobre el final del día
y la mujer con los puños de cibelina
aparta de mí su mirada arrogante.
Como compadezco su mirada altiva,
y temo, temo espantarla,
cuando ella se inclina
sobre el cenicero de cobre
para sacudir la ceniza.
¡Oh, Diós mío!
Cómo le compadezco,
su hombro, su hombro deprimido,
y su cuello blanquito y fino,
que siente calor bajo las pieles.
Y temo que de repente comience a llorar,
que sus labios griten terriblemente,
que esconda las manos en las mangas
y que las perlas golpeen el suelo...
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1950



1.8.10

O. MANDELSTAM

















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A CASANDRA


No buscaba en los instantes florecientes,
tus labios, Casandra, tus ojos, Casandra,
pero en diciembre de vigilia solemne,
nos atormentan los recuerdos.

Y en diciembre del decimoséptimo año,
todo lo perdimos, amando;
Unos fueron robados por voluntad del pueblo,
otros, se robaron a si mismos...

Alguna vez, en la capital inquieta,
durante la fiesta escítica en la orilla del Neva,
al compás de los sonidos del baile abominable,
el pañuelo de la hermosa cabeza, arrancarán.

Pero si esta es la vida - necesita desvarío,
y el bosque maderable - grandes casas.
Te amé, victoria manca,
y también el invierno apestado.

En la plaza entre autos blindados
veo a una persona ahuyentando
lobos con carbones ardientes:
la libertad, la igualdad, la ley.

No resisto más, Casandra,
enferma y silenciosa.
Para qué brillaba el sol de Aleksandr,
el sol que hace cientos de años, alumbró para todos.

1917
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