TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

18.8.14

CARTA 2 de Víktor Shklovski a su nieto



























16.08.1970, Repino.

Querido Nikitochka.

Estoy en Repino. No hago nada, pero me mojo bajo la lluvia. El mar de siempre es aburrido y ventoso. Ayer pasó una tormenta (pequeña). Dejó una larga barcaza de hierro en la orilla. Cuatro buques de vapor tiraban de ella atada a los cables, tardaron el día entero en sacarla. Tengo pocos conocidos aquí. El bosque es húmedo pero hermoso. Las primeras dos semanas en el puro cielo azul nadaban las nubes blancas de nariz aguda.

El veinte iremos a Moscú. El libro ya debe estar allí. No sé cómo salió la edición. Me escribían poco. Me invitan a RDA. Allí publican libros. A algún lado iré.

Por las mañanas hago gimnasia. La mano duele solamente por la noche. No duele, mejor dicho, se siente.

Es necesario que vaya y termine de escribir un libro difícil sobre Serguéi Eisenstein.
Escribime a la dirección de Leningrado.

Todo lo que hubo, ya pasó, y aquí fue cubierto no por el pasto* sino por los bosques. Te quiero mucho. Lavá las manos con jabón y escuchá música. Leé sin temor a dispersarte. Los nuevos pensamientos no crecen de los libros, sino del espacio entre los libros.

Dale un beso a todos. Y por separado, a la abuela.

Tu abuelo Víktor Shklovski.


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NdT: acá Shklovski juega con la palabra que se refiere al pasto, y a la vez a aquello que fue olvidado para siempre.


16.8.14

Fragmento de una carta de Víktor Shklovski a su nieto




























¡Querido niño!

Hace calor y ventea.

Escribo un libro y pierdo los fragmentos terminados. Me parece que repito o que algo se me escapa. Hace más de cincuenta años que hago esto y pareciera que no lo sé hacer. Aquí (abajo) vive Paustovski. Su hijo Alexis no le escribe cartas a su padre.

Vino Kaverin, alto, entrado en años, cansado y diligente.

Yo estuve enfermo y mis pulmones crujían y silbaban. Ahora parece que todo está bien. Ya estoy cansado de Yalta y quiero volver a Moscú.

Es importante que termine de escribir el libro.

Decile a tu querida madre que el trabajo humano supera la fuerza humana. El problema no son las horas de trabajo sino encontrar en el trabajo su grano simple. Tu bisabuelo decía que a la hora de estudiar es importante no esforzarse.



 30 de septiembre de 1966