… Yo querría vivir con Usted,
en una pequeña ciudad
donde es eterno el crepúsculo
y también las campanadas.
En un modesto hotel rural —
con el sonido apenas audible
de un antiguo reloj — como gotitas del tiempo.
A veces, por las tardes, desde cualquier buhardilla —
la melodía de una flauta
y el flautista junto a la ventana,
los tulipanes grandes en las ventanas
y quizá Usted nunca me amó …
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En medio de la habitación — una chimenea de azulejos,
en cada azulejo — un dibujo:
una rosa — un corazón — un barco. —
Y en la única ventana —
nieve, nieve, nieve.
Usted estaría acostado — así como me gusta:
perezoso, indiferente, descuidado.
De vez en cuando el crujido
de los fósforos.
El cigarro arde y se apaga,
en su punta tiembla,
como un poste gris — la ceniza.
A Usted le da pereza sacudirla —
el cigarro entero vuela hacia el fuego.
10 de diciembre 1916
