TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

5.8.16

ANNA AJMÁTOVA

















Este poema de Anna Ajmátova forma parte de su segundo libro "El rosario". Se publicó en una famosa revista bajo el título "Cabaret artistique", y al lado "Perro errante". El bar literario "Perro errante" , ubicado en Petersburgo, era el lugar predilecto de la bohemia artística. Se dice que fue clausurado en 1915 por el comercio de vino durante la ley seca, pero también se rumorea que lo cerraron después del discurso más escandaloso del poeta futurista Vladimir Maiakovski, esa noche él leyó su poema "Para ustedes". Ajmátova pensó que, para poder publicarlo, debía cambiar el primer verso: "Acá estamos, borrachos y putas" por "Todos salimos de una fábula"; aparentemente no fue necesario.

Acá estamos, borrachos y putas,
¡qué incomodo estar tan cerca!
En las paredes las flores y los pájaros
se consumen bajo las nubes.
Fumás tu pipa negra,
es extraño el humito sobe ella.
Me puse una falda estrecha
para parecer más esbelta.
Cerraron las ventanillas, para siempre.
¿Qué hay allá, escarcha o tormenta?
Idénticos a los de una gata cautelosa
son tus ojos.
¡Mi corazón extraña demasiado!
¿Acaso espero la hora de la muerte?
Y esa que está bailando,
irá directo al infierno.

11.7.16

Aleksandr Pushkin (1799 - 1837)


















Aún paseo por las calles ruidosas

Aún paseo por las calles ruidosas,
entro en los templos llenos de gente,
me siento entre jóvenes locos
y me entrego a mis sueños.

Y me digo: Qué rápido pasa el tiempo.
Todos los que estamos hoy aquí
bajaremos hacia las bóvedas eternas:
la muerte ya está detrás.

Mirando a un roble solitario
digo: Patriarca del bosque,
me sobrevivirás,
igual que a mis ancestros.

Acariciando a un recién nacido
pienso: ¡Perdóname!
Te cedo mi lugar;
yo desvanezco y tú floreces.

Con pensamientos acompaño
cada día, cada mes,
tratando de adivinar el año
en el que moriré.

¿Y dónde me sorprenderá la muerte?
¿Quizás en viaje, en el mar o en la guerra?
¿O tal vez aquel valle vecino
se quedará con mis cenizas?

Aunque al cuerpo fenecido
le da lo mismo dónde reducirse a polvo,
cerca del hogar querido
quisiera entonces yo dormir.

Que la vida joven juegue
junto a mi sepulcro
y la naturaleza indiferente
brille en su eterno esplendor.


1829

25.5.16

"Una edición bilingüe rescata la obra de grandes poetas rusas"

Fuente: Télam
Nota y entrevista realizada por Juan Rapacioli














"POEMAS COMO REZOS", UN VOLUMEN QUE REÚNE POR PRIMERA VEZ EN ESPAÑOL PARTE DE LA OBRA DE LAS POETAS RUSAS ZINAIDA GIPPIUS (1869-1945) Y CHERUBINA DE GABRIAK (1887-1928), GRANDES REPRESENTANTES DE LA LLAMADA "EDAD DE PLATA", LLEGA A LAS LIBRERÍAS EN UNA BELLA EDICIÓN BILINGÜE A CARGO DE NATALIA LITVINOVA


"Poemas como rezos", un volumen que reúne por primera vez en español parte de la obra de las poetas rusas Zinaida Gippius (1869-1945) y Cherubina de Gabriak (1887-1928), grandes representantes de la llamada "Edad de Plata", llega a las librerías en una bella edición bilingüe a cargo de Natalia Litvinova.

Publicado por la editorial española Ártesequienpueda, el libro propone un juego de espejos entre dos grandes poetas rusas: Cherubina, horrorizada con una malformación física, se oculta de los demás y escribe en soledad; Zinaida, provocadora, impacta con su belleza e incómoda con su libertad.

Ambigüedades, sexualidad, desamor, religión y deseo son algunos de los elementos que se cruzan en el libro, donde Zinaida escribe, en "Ocaso": "Bajo el último pino iluminado/ florece un peñasco oscuro/ que pronto se apagará también./ El día que termina no se repite. /Pero ¿qué hubo al final de la jornada?/ No lo sé, pasó como un pájaro,/ solo un día común, que sin embargo no se repetirá".

Y en "Camino sola por el universo", Cherubina de Gabriak dice: "Moriré en la estepa de una tierra extraña/ pero romperé el círculo encantado. / ¿Para qué son tan tiernas las manos?/ ¿Por qué Cherubina es un nombre tan frágil?".

En diálogo con Télam, la poeta y traductora cuenta que el título del libro surgió de una frase que escribió Zinaida: "Los poemas los escribo como un rezo, y en mi alma nunca los dedico a ninguna relación terrestre". "Creo que el título transmite la intimidad que nos regalan en cada poema", sostiene Litvinova.

Y explica que "aunque la antología salió este año la idea surgió hace cinco. Cuando me pregunté qué poetas rusos no habían sido traducidos al castellano, se impusieron varios nombres: Sergéi Esénin, Vladislav Jodásevich, Innokenti Ánennenski, Zinnaida Gippius y Cherubina de Gabriak. Empecé a investigarlos y armé una amplia selección de poemas de cada uno".

"Mi idea caprichosa era que se editaran en una única antología -apunta-, pero no sucedió así. Decidí hacer un libro con poemas de Esénin y Jodásevich -lo editó Leviatán bajo el título 'El ruido de la existencia'-; preferí darle un lugar especial a Innokenti Ánnenski -ahora sale por Vaso roto bajo el título 'Melancolía por lo fugaz'- y quise poner en diálogo a las dos mujeres poetas, Cherubina de Gabriak y a Zinaida Gippius".

Litvinova (Gómel, Bielorrusia, 1986) es poeta, traductora y autora de los libros "Esteparia", "Balbuceo de la noche", "Grieta", "Rocío animal", "Todo ajeno", "Cuerpos textualizados" -en coautoría con Javier Galarza-, y "Siguiente vitalidad". Además, compiló y tradujo diversas antologías de poetas rusos.

"Cherubina vivió mucho tiempo ocultando su identidad, se inventó un seudónimo con el que firmaba los poemas que enviaba a la famosa revista literaria 'Apolón'; su nombre real era Elizaveta Dmítrieva, era coja y no le gustaba su aspecto, había sufrido muchas enfermedades de niña que dejaron graves marcas en su físico", cuenta la traductora.

Y recuerda que "ella decía que su imagen le impediría convertirse en la poeta rusa más importante de la época, y es eso lo que deseaba. Por su parte, Zinaida era hermosa, llamativa, sagaz y sumamente inteligente, tenía una lengua filosa y le gustaba provocar a las mejores mentes de su generación. Además era la esposa del ideólogo del simbolismo ruso: Dmitri Merezhkovski".

Para Litvinova, además de la calidad de las poetas, "la historia de cada una, sus anécdotas y pasiones son impactantes. Cuando Gippius murió muchos escritores fueron a escupir y a maldecir su tumba. La llamaban 'diablesa angelical'. Era una mujer muy deseada, su virtuoso manejo de diferentes registros y su falta de miedo generaba envidia".

"Hablaba y escribía sobre temas que, en esa época, no eran bien vistos: la liberación sexual, el suicidio, la decadencia que vendría después de la revolución. Iván Bunin parodiaba a Zinaida Gippius y siempre citaba estas frases que había leído sobre la poeta: 'Es ingeniosa, porque desea lo que en este mundo no existe'", cuenta Litvinova.

Y explica que la selección de los poemas de cada autora "fue inmediata, en cambio la traducción tardó aproximadamente dos años, y atravesó varias capas: traduje los poemas y los dejé descansar un tiempo; cuando los retomé y comencé una nueva revisión, descubrí nuevas relaciones y posibilidades de trasladar los versos".

"Leí a poetas que las rodeaban para ver si existía un contagio, un diálogo, entre ellos -recuerda-. Se me abrió todo un mapa de la poesía de ésa época. En Cherubina tuve que seguir una melodía particular, parecía que murmuraba, hablaba en sus poemas como una bruja le habla a su caldero mientras revuelve la pócima".


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18.4.16

Bella Ajmadúlina, 1937 - 2010












Él a Ella
(noviembre de 1823, Odesa)

No quiero ofenderla con mi carta.
Soy tonto (tachado)... Soy tan torpe
(tachado)... El coqueteo a usted le queda bien.
No soy joven (tachado)... Soy joven,
pero su partida es un final triste para este destino.
Mi corazón se ensancha (tachado)...
La seducción a usted le queda bien (tachado)...
A usted no le queda bien el coqueteo.
Cada vez que la veo me convierto en un ser
ridículo, aplastado, tonto, pero créame
que yo (tachado)... Que yo a usted,
que, oh, yo a usted (tachado para siempre)...

30.3.16

NIKA TURBINA ( 1974 - 2002)














¿Quién soy?
¿De quién son estos ojos con los que miro?
¿De los amigos, los parientes, los animales
los árboles, los pájaros?
¿Con qué labios atrapo el rocío
que se desprende de la hoja y va hacia la acera?
¿De quién son estos brazos con los que oprimo el mundo 
impotente y frágil?
Pierdo mi voz en las voces
de los bosques, los campos, las lluvias, la ventisca, la noche...
¿Entonces, quién soy?
¿En quién buscarme?
¿Contestar con todas las voces de la naturaleza?

 1982



18.2.16

NADEZHDA TEFFI (1872 - 1952)
























UN PRESENTIMIENTO

Es inmóvil esta noche. Como una antorcha fúnebre
la luna sangrienta arde en el cielo...
De canciones hago para mí un velo de novia.
Mi voz suena inquieta y triste,
solloza la melancolía, tirita un miedo sensible...

A la mañana me traerán tu saludo de despedida.
Obediente y pálida lo esperaré.
Sé por qué, como una antorcha fúnebre,
en mi corona pura, en mi velo de novia,
la funesta luna vierte su luz sangrienta.


*Escritora, ensayista y poeta rusa, Nadezhda Teffi fue el seudónimo escogido por la autora Nadezhda Aleksandrovna Lokhvitskaya para firmar su obra literaria de corte humorístico y satírico. Se exilió en París tras la revolución de Octubre.



21.1.16

ALGUNAS FRASES DE ALEKSANDR BLOK






















A menudo me siento abatido. Quizá igual que las mujeres embarazadas, como una maldición por llevar el fruto en el vientre. En mi caso el castigo es por mi regeneración. Si no me transformo, moriré en la angustia.

*


Los poemas son oraciones. El poeta-apóstol los compone 
en un éxtasis divino.

*

¡Aprender los poemas de memoria! A Pushkin, a Briusov, 
a Lérmontov, todo lo que es bueno.

*

¡Dios mío! ¡Tanto tiempo sin poemas! ¿Qué será de mí? 
Hay negrura en el alma. Agobio.

*

Nosotros (todo el mundo) nos acostumbramos a mentir terriblemente. Es necesario crear algo nuevo.

*

No, no hay que fantasear con el siglo de oro. Apretar los labios 
y marchar una vez más hacia los sueños demoníacos.




11.1.16

VALZHYNA MORT (Bielorrusia 1981)





















La lengua bielorrusa

nuestras madres no saben cómo venimos al mundo
apartando sus muslos salimos disparados
así como se sale después de un bombardeo o debajo de los escombros
no sabíamos quién de nosotros era la niña y quién el niño
pensábamos que comíamos pan pero era tierra
y nuestra mañana
era una gimnasta que se retorcía
sobre el hilo fino del horizonte

crecíamos en un país donde
marcan las puertas con cruces de tiza
y después por la noche llegan dos o tres autos
y nos raptan
pero dentro de esos autos no había hombres
con ametralladoras
no había una mujer con trenza
sino que era el amor quien venía
y nos llevaba consigo

solo en los baños públicos podíamos conocer el gusto de la libertad
ahí por doscientos rublos nadie nos interrogaba
protestábamos contra el calor en verano y contra la nieve en invierno
y cuando resultó que éramos nuestra propia lengua
nos arrancaron la lengua
entonces nuestros ojos empezaron a hablar
nos sacaron los ojos y empezamos a decir con las manos
nos cortaron las manos y contestamos con los dedos de los pies
nos pegaron un balazo en cada pie y pronunciamos con la cabeza nuestro "sí"
en vez de un "no" balanceamos la cabeza
y cuando se comieron nuestras cabezas
nos metimos en los vientres de nuestras madres que dormían
como si fueran los refugios antibombas
para nacer de nuevo

y sobre el horizonte la mañana como una gimnasta
saltaba a través del aro encendido
del sol



10.11.15

POEMAS COMO REZOS





"Poemas como rezos" antología de Zinaida Gippius y Cherubina de Gabriak, 
traducción y prólogos de Natalia Litvinova. Alción editora, 2015


13.9.15

ZINAIDA GIPPIUS




















LA DESCONOCIDA

¿Qué hacer con la muerte? No lo sé.
Y ustedes, ¿saben?
Solo ocultan que lo ignoran.
Pero yo no escondo mi ignorancia.

Vivas como vivas, la vida no te lo responderá,
¿acaso se vence la muerte con la vida?
Es sabido que la muerte se vence con la muerte,
esto es: te encontrará en todos los caminos.

Y yo odio a la muerte de cualquiera,
solo amo a la mía, a la desconocida.
La quiero por eso, porque la ignoro,
porque al morir no veré sus ojos.



Zinaida Gippius (1869 - 1945) fue una escritora y poetisa rusa notable de la Edad de Plata de la literatura rusa. Sus contemporáneos la llamaron “Madonna decadente” y  “Musa del cambio de siglo”. Emigró a Francia junto a su marido Dmitri Merezhkovski, escritor e ideólogo del simbolismo, allí fundaron la escuela de la Nueva Conciencia Religiosa y escribieron numerosos ensayos.

29.7.15

JOSEPH BRODSKY



















NATURALEZA MUERTA
   Verra la morte e avra i tuoi occhi.
       C. Pavese


1

Las cosas y las personas
nos rodean. Ambas
desgarran nuestros ojos.
Más vale vivir en la oscuridad.

Sentado sobre un banco
en el parque, mirando
a las familias que pasan.
Harto de la luz.

Es enero. Invierno
según el calendario.
Cuando me canse de la oscuridad
empezaré a hablar.

2

Ya es hora. Comenzaré.
No importa qué diga. Abrir
la boca. Puedo callar.
Pero es mejor que hable.

¿Sobre qué? ¿Los días. Las noches.
La nada?
O mejor sobre las cosas.
Sobre las cosas y no

las personas. Morirán.
Todas. Yo también.
Es un trabajo inútil
como escribir en el viento.

3

Mi sangre es fría.
Su frío es más feroz
que el de un arroyo helado hasta el fondo.
La gente no es lo mío.

No me agrada su apariencia.
En sus rostros se aferra
ese indefinido aspecto
que no abandona.

Hay algo en sus rostros
opuesto a la mente.
Algo que alaba
no se sabe a quién.

4

Las cosas son más gratas. En
su exterior no existe ni el mal
ni el bien. Tampoco en su interior
si lo examinás detenidamente.

Dentro de los objetos hay polvo.
Cenizas. Un escarabajo que roe.
Paredes. Una polilla seca.
Incómodo para las manos.

Polvo. Cuando la luz se enciende
solo se ve el polvo.
Hasta si el objeto está
herméticamente cerrado.

5

El armario antiguo,
tanto por fuera como por dentro,
me recuerda
a Notre Dame de París.

En su interior todo es oscuro.
Ni el lampazo ni la estola del obispo
pueden quitar el polvo.
La cosa, por lo general,

no intenta superar el polvo,
no frunce el ceño.
El polvo es la carne
del tiempo; la carne y la sangre.

6

Últimamente
duermo de día.
Al parecer, la muerte
me pone a prueba

acercando, aunque respiro,
el espejo a mí boca,
para comprobar si soporto
mi propia ausencia.

No puedo moverme.
Las caderas parecen dos bloques de hielo.
El color azul de las venas
en el mármol de la piel.

7

Dejándonos asombrados
con la suma de sus ángulos,
la cosa se separa
del mundo de las palabras.

La cosa no está quieta. Y no
se mueve. Es nuestro el delirio.
La cosa es un espacio, fuera
del que no puede haber nada.

La cosa se puede arrojar, quemar,
romper, desechar.
Descartar. Y aun así
no gritará: ¡Mierda!

8

El árbol. La sombra. La Tierra
para las raíces del árbol.
Monogramas torcidos.
La arcilla. Una cadena de piedras.

Las raíces. Su trenzado.
La piedra lleva su propia carga
que la libera
del sistema de los lazos.

Es fija. No se puede
mover ni trasladar.
La sombra. Un hombre en la sombra,
como un pez en la red.

9

La cosa. El color castaño de la cosa.
Su contorno fue borrado.
El crepúsculo. Y nada más que
naturaleza muerta.

Vendrá la muerte y encontrará
un cuerpo cuya superficie lisa
le reflejará la llegada
de cualquier mujer.

Es absurdo, es mentira:
calavera, esqueleto, guadaña.
«Vendrá la muerte
y tendrá tus ojos ».

10

La madre le dice a Cristo:
- ¿Sos mi hijo o mi
Dios? Estás clavado en la cruz.
¿Cómo podría irme a casa?

Cómo atravesar el umbral
sin saberlo, sin haberlo decidido:
¿Sos mi hijo o Dios?
Es decir, ¿estás vivo o muerto?

Cristo le contesta:
- Muerto o vivo,
da lo mismo, mujer,
hijo o Dios, soy tuyo.


1971

6.7.15

MIJAIL SVETLOV (1903 - 1964)
















DOS

Se acostaron junto a la hoguera,
tendieron sus cuerpos sin fuerza,
y una bala atravesó la sien de uno
entrando en la nuca del otro.

Abrazados a las ametralladoras,
las que custodiaban con esmero,
ni la tormenta, ni la nieve convertida en hielo
lograron arrebatarlas.

Un oficial se acercó a los moribundos,
los tomó de los brazos con torpeza
y mientras su ojo verificaba la mira
ordenó que entregaran el arma.

Pero los rostros muertos no revelan miedo,
la alegría se adormeció en sus rasgos...
Y el tercero de pronto sintió frío
por la felicidad siniestra de esos dos.

1924


4.4.15

VLADISLAV JODASEVICH (1886 - 1939)




Jodasevich y Nina Berbérova













EL CREPÚSCULO

La nieve se amontonó. Todo se calma, enmudece.
Una casa desierta se extiende a lo largo del callejón.
Una persona camina. Apuñalarla con el cuchillo.
Se arrimará a la cerca y no dirá nada.
Después se inclinará y se acostará cara abajo.
La respiración nívea del viento
y la niebla apenas perceptible de la tarde,
precursores de la tranquilidad hermosa
girarán alrededor de él con ligereza.
Las personas acudirán corriendo como hormigas negras,
de las calles, de los patios, y se detendrán entre nosotros.
Preguntarán por qué y cómo lo maté,
y nadie comprenderá cuánto lo he querido.

20.3.15

UNA CARTA DE MARINA TSVETÁIEVA A KONSTANTIN RODSTEVICH - 1923













Mi Arlequín, mi Aventurero, mi Noche, mi felicidad, mi pasión. Ahora me acostaré y te acercaré a mí. Para empezar lo haré de este modo: mi cabeza sobre tu hombro, dirás algo, te reirás. Tomo tu mano y la acerco a mis labios — la quitas — no la quitas — tus labios en los míos, el contacto profundo, la penetración — la risa calla, las palabras no existen — más cerca, más profundo, más caliente y más tierno — y ya es insoportable el placer que con tanta hermosura y habilidad prolongas.
Lee y recuerda. Cierra los ojos y recuerda. Tu mano sobre mi pecho, — recuerda. El contacto de tus labios y mi pecho.

Amigo, soy toda tuya.



11.3.15

SERGUEI ESÉNIN: confesión de un granuja

Esénin y Klichkov, Moscú 1918


























CONFESIÓN DE UN GRANUJA

No todos saben cantar,
no todos saben ser manzana
y caer a los pies de otro.

Esta es la suprema confesión
de un granuja.

Ando intencionalmente despeinado,
con la cabeza como una lámpara a petróleo
sobre los hombros,
me gusta iluminar en la oscuridad
el otoño deshojado de sus almas.
Me gusta que las piedras de los insultos
vuelen hacia mí como granizo que vomita la tormenta,
es cuando mis manos aprietan con más fuerza
el cabello de mi burbuja vacilante.

Entonces recuerdo con nitidez
el estanque cubierto de hierba, la voz ronca del aliso,
que en algún lugar viven mi padre y mi madre,
y que mis versos les importan un carajo.
Pero me quieren como a un campo, como a la carne de su carne,
como a la lluviecita que en primavera tienta a los brotes.
Ellos les clavarían sus horquetas
por cada insulto que me lanzan.

¡Pobres, pobres campesinos!
Seguramente ya están feos
y aún le temen a Dios y a los espíritus del pantano.
¡Si sólo pudieran comprender
que su hijo es el mejor poeta de Rusia!
¿Acaso no se cubrían de escarcha sus corazones
cuando él se mojaba los pies en los charcos del otoño?
Ahora usa sombrero de copa
y zapatos de charol.

Pero en él arde el mismo espíritu juguetón
de aldeano travieso,
a cada vaca pintada en los letreros de las carnicerías
saluda con una reverencia,
cuando se cruza con los coches de la plaza
y el olor del estiércol le recuerda a su tierra,
está dispuesto a llevar la cola de cada caballo
como si fuese la cola de un vestido de novia.

Amo mi tierra.
La amo demasiado.
Aún cubierta de tristeza como el moho en los sauces.
Me gustan los hocicos mugrientos de los cerdos
y el canto de los sapos en el silencio nocturno.
Estoy enfermo de ternura
por los recuerdos de infancia,
sueño con la niebla y con la humedad de las tardes de abril.
Cuando nuestro arce se ponía en cuclillas
para calentarse con la hoguera del alba,
trepaba de rama en rama,
para robar los huevos de los nidos de las cornejas.
¿Seguirá siendo el mismo de antes, con su copa verde
y la corteza dura?

¿Y tú, mi querido perro fiel, abigarrado?
La vejez te volvió ciego y gruñón,
te arrastras por el patio con tu cola caída.
Tu olfato no distingue ya el establo de la casa.
Tan importantes fueron para mí nuestras travesuras de antaño,
cuando le robaba pan a mi madre
y lo comíamos entre los dos, un mordisco cada uno,
sin engañarnos.

Soy el mismo de siempre,
mi corazón es el mismo.
Los ojos brotan en el rostro
como las flores azules en el centeno.
Y yo extiendo las esteras doradas de mis versos
para decirles a ustedes
mis más tiernas palabras.

¡Buenas noches!
¡Buenas noches a todos!
La guadaña de la aurora enmudeció
después de rozar la hierba del crepúsculo.
Hoy tengo ganas de ver luna
desde la ventana…

¡Luz azul, y el azul es tan profundo
que ni siquiera me daría pena morir!
Qué importa que parezca un cínico
con un farol colgando del trasero.
Qué falta me hace tu trote suave,
viejo, bueno y fatigado Pegaso,
como un severo maestro
vengo a decantar y a glorificar a las ratas.
Como agosto, mi cabeza vierte
el vino tumultuoso de mis cabellos.

Yo quiero ser ese velero amarillo
que nos lleva al país, hacia el que vamos.



Video de Serguei Esénin en la inauguración del monumento al poeta A. Koltsóv:
https://www.youtube.com/watch?v=1OBJFDfXxQ0