TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

23.10.14

VLADIMIR NEKLIAIEV (1946 - Bielorrusia)



















Como los lobos que se reúnen en manadas
y dan aullidos sordos, se atragantan con la melancolía,
así, comienzo a enloquecer,
como si reconociera
en su aullido una voz familiar,
la mía.

Qué sensación terrible,
me convierto en un animal.
Aguardo el amanecer como si fuera la salvación.
Que esta noche desaparezca en la inexistencia …
Por la mañana no recordaré las huellas de maldad,
aunque bajo la lengua se hiele
el aullido lento de la bestia.





Vladimir Nekliaiev: poeta, narrador y periodista bielorruso, difusor de las actividades literarias en su país, tuvo que huir de Bielorrusia por motivos políticos. Desde el año 2010 es líder de la campaña pública «Di la verdad».

5.9.14

PALLADA OLÍMPOVNA (1885 - 1968)






















Era yo la que con sumisión inusitada,
obediente y sin objeciones, iba hacia usted.
Con paciencia atendía sus mentiras,
¿no era acaso su sirvienta? 

Yo sacié su ansia 
con la última copa de mis pasiones, 
y ocultando los celos vigilé, 
que otras miradas no se cruzaran con la mía.

Pero si ya no le satisface mi entrega, 
y si no lo embriaga el arte 
de los encantos de mi amor, 
que su muerte hiera mi corazón de muerte.




4.9.14

ELENA GURÓ (1877 - 1913)















Como cuerdas del arpa
se tocan los pinos,
donde se derrumbó el cerco,
junto la orilla olvidada
y una mesita luminosa.
El paraíso oculto,
vivificado por alguien.
Al lado de los pinos
el sendero conduce,
poblado de misterio,
hacia un banco amable,
visto por alguien en el sueño.
Que se le acerque
reflexivo, concentrado,
el que sabe amar, no sé a quién,
esperar, no sé qué,
y se duerma, y que su alma vuele
hacia los manantiales claros 
y en las ondas de plata
juegue.


***


Tú mi alegría.
Tú mi montecito a la orilla del lago.
Mi cuerda. Mi tarde. Mi horizonte.
Mi rama limpia en el cielo pálido.
Mi alto-alto horizonte de la tarde.



pintura de Elena Guró



18.8.14

CARTA 2 de Víktor Shklovski a su nieto



























16.08.1970, Repino.

Querido Nikitochka.

Estoy en Repino. No hago nada, pero me mojo bajo la lluvia. El mar de siempre es aburrido y ventoso. Ayer pasó una tormenta (pequeña). Dejó una larga barcaza de hierro en la orilla. Cuatro buques de vapor tiraban de ella atada a los cables, tardaron el día entero en sacarla. Tengo pocos conocidos aquí. El bosque es húmedo pero hermoso. Las primeras dos semanas en el puro cielo azul nadaban las nubes blancas de nariz aguda.

El veinte iremos a Moscú. El libro ya debe estar allí. No sé cómo salió la edición. Me escribían poco. Me invitan a RDA. Allí publican libros. A algún lado iré.

Por las mañanas hago gimnasia. La mano duele solamente por la noche. No duele, mejor dicho, se siente.

Es necesario que vaya y termine de escribir un libro difícil sobre Serguéi Eisenstein.
Escribime a la dirección de Leningrado.

Todo lo que hubo, ya pasó, y aquí fue cubierto no por el pasto* sino por los bosques. Te quiero mucho. Lavá las manos con jabón y escuchá música. Leé sin temor a dispersarte. Los nuevos pensamientos no crecen de los libros, sino del espacio entre los libros.

Dale un beso a todos. Y por separado, a la abuela.

Tu abuelo Víktor Shklovski.


____________


NdT: acá Shklovski juega con la palabra que se refiere al pasto, y a la vez a aquello que fue olvidado para siempre.


16.8.14

Fragmento de una carta de Víktor Shklovski a su nieto




























¡Querido niño!

Hace calor y ventea.

Escribo un libro y pierdo los fragmentos terminados. Me parece que repito o que algo se me escapa. Hace más de cincuenta años que hago esto y pareciera que no lo sé hacer. Aquí (abajo) vive Paustovski. Su hijo Alexis no le escribe cartas a su padre.

Vino Kaverin, alto, entrado en años, cansado y diligente.

Yo estuve enfermo y mis pulmones crujían y silbaban. Ahora parece que todo está bien. Ya estoy cansado de Yalta y quiero volver a Moscú.

Es importante que termine de escribir el libro.

Decile a tu querida madre que el trabajo humano supera la fuerza humana. El problema no son las horas de trabajo sino encontrar en el trabajo su grano simple. Tu bisabuelo decía que a la hora de estudiar es importante no esforzarse.



 30 de septiembre de 1966

5.7.14

ALEKSANDR BLOK: fragmentos de los diarios

























1911

3 de julio, por la mañana

Ayer, en el crepúsculo de la noche, en el puerto bajo la lluvia, una gitana me dejó besar sus largos dedos cubiertos de anillos. El mundo es terrible. Pero junto a vos es extraño y dulce.


3 de diciembre

Mi madre me dio un consejo: que el poema termine con el "hijo" atravesado por bayonetas y elevado sobre la barricada.


1917

28 de mayo

Le escribí una carta a Liuba, una carta muy mala a mi amada. No sé escribirle. Nunca supe amarla. Y sin embargo, amo.



4.7.14

Robert Rozhdéstvensky (1932 - 1994)



En una pequeña tierra 
vivía un hombrecito.
Tenía un trabajo pequeño.
Un maletín muy pequeño.
Y recibía un salario pequeño...
Un día
 — una hermosa mañana—
tocaron su puerta.
Parece
que se trataba
de una pequeña guerra...
Le dieron una pequeña ametralladora.
Le entregaron unas pequeñas botas.
un pequeño casco,
y, acorde a su tamaño,
un pequeño
capote.

Cuando cayó,
              mal, de una manera fea,
con la boca torcida por el grito de ataque,
             el mármol de toda la tierra
no fue suficiente
para hacer una figura a su medida.

1969