TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

19.10.13

EVTUSHENKO


Foto. A. Kazakov




















La ascensorista Masha roza los cuarenta.
Mastica tristemente girasol,
¡hay tanto de atolondramiento infantil en ella,
y de inconsciencia femenina alborotada!
Se hizo amiga de Tónechka,
una muchacha blanca y flacucha,
víctima de un padre juerguista,
que exhausta estudia en la escuela.
Obsrvé que,
        con timidez, infantilmente
cantan juntas en la entrada.
Oí que
          empezaba a cantar Tónechka.
Con voz fina, muy fina.
Entonación prolongada y pulcra...
¡Ah, qué bien le salía!
Y Masha la acompañaba,
abrazándola,
      como si fuera la mamá.
Cantan sufriendo y gozando,
dos tristezas,
         la infantil y la femenina.
Ah, canten,
          canten un poco más,
y con más tristeza,
            con voz más fina.
Canten
    hasta el cansancio...
Nunca sabrán
que yo,
    agradecido con el azar
escucho su canción,
y con la mano en la mejilla
acompaño su canto en silencio.




14.10.13

CHERUBINA DE GABRIAK
























Camino sola por el universo
con mi sueño majestuoso,
con mi odio hacia la vida perecedera,
con mi belleza amarga.
El destino me convirtió
en zarina de un trono ilusorio…
La corona de mis trenzas negras glorifica
la curva orgullosa de mi frente.
Pero en los siglos consumidos duermen
todos los que podrían ser amados,
como yo, atormentados por la tristeza,
como yo, solos en sus sueños.
Moriré en la estepa de una tierra extraña
pero romperé el círculo encantado.
¿Para qué son tan tiernas las manos?
¿Por qué Cherubina es un nombre tan frágil?






11.8.13

POEMA INÉDITO de Víctor Tsoi



















Canta tus canciones héroe, bebe tu vino.
Otra vez te parece que todo está adelante.
En el tejado estiras la mano hacia la estrella,
ella late en tu palma, como el corazón en el pecho.
Qué harás con el pájaro de los cielos lejanos,
miras a través de tus dedos esa luz brillante y pura,
la estrella te dice: “¡Volemos!”,
das un paso, ella va hacia el cielo, y tú caes.
Pero conseguirás ascender una vez,
y serás como todas esas estrellas infinitas,
alguien te extenderá su mano,
y cuando mueras, tomará tu puesto.




Para el que quiera su voz, aquí:







5.8.13

DENIS KOROTAIEV (1967 - 2003)





















No les diré qué siglo comienza.
No sé adivinar con las cartas marcadas.
Soy un hombre. Palabra que hoy no está de moda.
Pero igual la repito, soy hombre, hombre.
Sí, no vi el encaje cristalino de los Andes.
Sí, no oí los sabios sutras tibetanos.
Sé predecir el amanecer en la oscuridad
y ocioso paso los folios del cielo.

No les cantaré, Dios me dio un barítono miserable,
no danzaré levantando las rodillas hasta el techo
pero salvaré sus almas del aburrimiento y la pereza.
Sí, salvaré, solo sepan pedirlo.

No pretendo engañarlos, a ustedes los ocupados,
ni distraerlos de sus asuntos ordinarios,
pero pronunciaré la palabra olvidada.
Ya empecé. Hablo. Así que…



2.8.13

VLADIMIR POLETÁEV (1951 - 1970)


















Febrero brillante, cristalino,
alegre y ventoso febrero.
Aparece sobre la boca
la espiral blanca del aliento.
Y por la espiral, por la espiral
suben como pompas de jabón
las palabras astutas.
Nadan junto a los faroles
pero no los rozan.
Decís: no quiero,
te reís, te alejás,
y de nuevo, llorosa,
te aferrás a mi hombro.



29.7.13

O. MANDELSTAM. UNA ANÉCDOTA.
























“Mandelstam entraba corriendo sin saludar, buscaba al "mecenas" que le pagaría a su cochero”, se acordaba el poeta Gueorgui Ivanov. Después se tiraba en el sillón, exigía coñac en el té para calentarse, e inmediatamente volcaba la taza sobre tapiz o  sobre el escritorio. Siempre estaba helado porque en invierno andaba con un ligero abrigo de otoño. Una vez iba junto al poeta Nikolai Gumiliov en el carruaje, mantenían una disputa literaria. Gumiliov empezó a notar que las venenosas réplicas de Osip se volvían cada vez más breves, hasta que de pronto Mandelstam, completamente entumecido, cayó sobre sus rodillas. Se había helado sin darse cuenta.