29.3.13
13.3.13
Cherubina de Gabriak (1887-1928)
Como el helecho florezco una
vez,
como el fuego de la noche
primaveral y embriagadora...
Ven por mí a la magia del
bosque,
al círculo encantado, ven, arráncame.
Ámame.
Todo lo mío es tuyo.
Cede ante
mi nulidad amorosa.
Soy
mortal y amarga como el almendro,
más
tierna que la muerte, aún más ilusoria y amarga.
ESPEJO
Antaño en un impulso supersticioso
me diste el espejo con marco de plomo,
retuve el fantasma de tu rostro
retuve el fantasma de tu rostro
en el espejo equivocado.
Cuando la melancolía quema el corazón
como gotas de caliente sangre escarlata,
en el espejo veo las cejas curvas
y la odiosa boca pálida.
Cuando la melancolía quema el corazón
como gotas de caliente sangre escarlata,
en el espejo veo las cejas curvas
y la odiosa boca pálida.
Es dulce ver nuestras caras juntas,
saber que en esta hora muerta
mi melancolía tocará tus ojos
y te estremecerás en la filosa caricia de la venganz
saber que en esta hora muerta
mi melancolía tocará tus ojos
y te estremecerás en la filosa caricia de la venganz
2.3.13
28.2.13
17.2.13
ELENA SHVARTZ (1948-2010)
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Me da vergüenza envejecer.
No sé por qué si no juré
no adentrarme en la negrura de la noche,
no deslizarme en la oscuridad del sótano.
Iluminándome con las canas,
no prometí
ser una niña eterna.
Pero aún así es incómodo y aprisiona,
el envejecimiento es evidente para todos.
Comprendo por qué me duele, pero
¿por qué tanta, tanta vergüenza?
1994
12.2.13
ALEKSEY TSVETKOV (1947)
Yo soñaba con hacerme amigo de una
lechuza,
pero jamás vi una lechuza en libertad
sin haberme bajado del carrusel urbano.
Y aunque mi memoria se derritió como una
vela
nunca pude olvidar el reloj en forma de
búho
que colgaba sobre la mesa en mi
infancia.
Intentaba hacerme amigo de los ratones,
iba a su casa como un igual, sin rifle,
pero los dueños estaban de viaje.
Y cuando yacía por angina, apenas
respiraba,
metían en mi cama un ratón inflable
con un silbato en el lugar menos
esperado.
Iba al zoológica a ver los animales,
me quedaba inmóvil junto a las puertas
de la dacha
donde las urracas gritaban en la
penumbra,
pero desde el bosque estival otra vez me
fruncía el ceño,
la vida campestre, la sangre en polvo,
la inútil amistad de las cosas.
29.1.13
ILYA KAMINSKY 1977
Moriré y andaré
por mi patria,
descalzo por mi
patria.
Mientras tanto el
invierno aviva la soledad,
los tractores se
convierten en centauros
y corren por los
campos nevados de mi Habla.
Tengo 23 años.
Vivimos dentro de un capullo.
Nos multiplicamos
con el método de las mariposas.
Osip pone sus
dedos en el fuego.
Se levanta
temprano, camina por la casa en sandalias.
Escribe despacio.
En la habitación los
rezos se desvanecen.
Las polillas que
se juntaron en la ventana
lo observan,
mientras su
lengua se desplaza por mi piel
examino su cuerpo
desde abajo.
Su rostro detrás
del doloroso gesto.
(Esto lo dice
Nadezhda).
Abrazada por la
llama roja.
Baja sus manos silenciosamente.
Su voz suena:
Oh Dios de Abraham,
de Isaac y de Jacob
en tu balanza del
Bien y del Mal
pon un plato de comida
caliente.
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