18.12.12
16.12.12
MARINA TSVETÁIEVA
LA VOLUNTAD SALVAJE
Amo los juegos
en los que todos son arrogantes y malos.
Que los enemigos sean los tigres
¡y las águilas!
Que la voz altiva cante:
«¡acá la perdición y allá la cárcel!»
Que la noche luche conmigo,
¡la noche!
Corro, — las mandíbulas detrás,
río, — con la correa en la mano …
Que el huracán
¡me despedace!
¡Que todos los enemigos — sean héroes!
¡Que el festín acabe en guerra!
Que en el mundo queden sólo dos:
¡yo y el mundo!
13.12.12
TAMARA KARPENOK
Las
monedas antiguas
avivan
mi tristeza...
Desconozco
su valor,
no
quisiera ofenderlas
desestimándolas...
La
vida también
porta
el sello de la grandeza
de
las monedas antiguas,
en
nuestras ingenuas
fotografías amarillentas.
Мне навевают грусть
старинные монеты...
Не знаю им цены
и не хочу обидеть их
не оценив достаточно...
Так и жизнь
несёт в себе печать величия
монет старинных
на
наших черно-белых
фотографиях
наивных.
26.11.12
NADEZHDA MANDELSTAM
Anna Ajmátova contaba que cuando ella era joven nunca pensó que sus poemas serían tan duraderos y vivaces. Pero hay algo más misterioso que anula el tiempo:
el poeta es aquel cuyos poemas se convierten en destino.
N. M.
25.11.12
TAMARA KARPENOK
CHERNOBIL
No quiero silencio
ni tranquilidad,
no quiero esconderme
de la melancolía y el sofoco...
Quiero correr
y ahogada de tanto aire,
caer sobre la hierba de mi
infancia...
Aspirar el aroma
que duele reconocer,
de esta tierra llevada a la muerte.
Estos manantiales, lagos puros
donde me miraba
como en el espejo del destino...
Perdoname tierra mía.
Perdoname.
ЧЕРНОБЫЛЬ
Не хочу ни тишины
ни покоя
ни прятаться от тоски
и зноя...
Хочу, задыхаясь, от бега,
упасть в траву моего
детства...
Вдохнуть знакомый
до боли запах
этой земли, загубленной
навечно!
Эти чистые родники-озера
смотрелась в них как
в зеркало судьбы...
Прости меня, моя земля,
прости.
24.11.12
BORIS RIZHIY
En
el cementerio blanco paseábamos
leyendo
las fechas, los nombres.
Imaginábamos
que la muerte era una anciana.
Pero
ella, alinegra,
importuna,
volaba sobre vos
y
sobre mí
cual
mariposa nocturna.
Quería
delinearnos
con
un orlado fúnebre.
Era
un agosto cálido, al atardecer.
Vos
no entendías,
yo no decía nada.
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