6.8.12
4.8.12
3.8.12
OLGA NAROVCHÁTOVA (1942)
EN LA IGLESIA
Allí, cada noche, cantan las monjas,
su canto es
melancólico y amargo.
Sus voces finas como velas
nadan hacia los
candelabros azules.
Allí, en todas
partes, incluso bajo los pies,
la pulcritud oprime como el miedo…
Allí los cuervos con los pañuelos negros
limpian el polvo
de las cúpulas.
1.8.12
ARKADIY KUTÍLOV
Observo el cielo
y la tierra,
mi oído filtra el canto del canario...
¿Con qué
pellizcar al lector
para que su alma
suspire con dulzura?
Pasa un muchacho,
ingenuo e inocente.
Solo hay un
camino, una sola vida...
Y yo, un malvado, salgo detrás del árbol,
¡y lo golpeo con
la culta de la rima!
Yace en el piso, todavía
no siente dolor,
otros hombres
vienen a rescatarlo.
Como balas en el
cargador,
deposito mi moral en su cerebro.
23.7.12
ZINAIDA GIPPIUS
EL AMOR ES UNO
Solo
una vez la ola hierve hasta la espuma
y se
deshace.
El
corazón no puede vivir de la traición,
las
traiciones no existen: el amor es uno.
Nos
indignamos o jugamos,
o
mentimos — pero hay silencio en el
corazón.
Nunca
traicionamos:
el
alma es una — el amor es uno.
Monótono
y desierto,
es
fuerte en su monotonía,
la
vida pasa... Y en la vida larga
el
amor es uno, siempre uno.
Solo
en lo invariable está el infinito,
solo
en lo constante, la profundidad.
Después,
el camino, y más cerca la eternidad,
y es
cada vez más claro que el amor es uno.
Le
pagamos al amor con nuestra sangre,
pero
el alma justa es justa,
y con
un amor amamos...
El
amor es uno, como la muerte.
20.7.12
BORIS RIZHIY
Donde se desgarra la memoria, comienza una película
vieja,
una música vieja sin sentido.
Cesó la lluvia en
el parque del descanso y no puedo explicar
el intenso perfume de las lilas en esta primavera.
Tomar el décimo tranvía, salir, pasar bajo el arco de
Stalin:
todo es igual a como era antes, hace mucho tiempo.
Acá me tomaban de la mano, acá me tomaban en brazos,
acá, al aire libre, pasaban una película.
El arte mostraba los mismos sentimientos:
este parque del descanso, al muchacho en brazos.
El pasado infinito, marcado de una manera opaca,
le impide al futuro despegar.
Por nostalgia, jugando, o por borrachera
pasear en el teleférico encima de los pinos, hasta el
cielo,
pero aun así es imposible comprender
si la guerra ya pasó o si no hubo guerra.
Todo en blanco y negro, las madres caminan con sus hijos,
el maldito altavoz
canta algo victoriosamente.
Viví tanto tiempo en este mundo, cómo pude sobrellevar
este corazón agitado,
lágrimas, y hasta lo contrario.
16.7.12
INA LISNIÁNSKAYA (1928)
Es extraño pensar que en la plaza principal,
en los sanatorios y en las penitenciarías,
a la penitenciaría que ustedes me quieren llevar,
los relojes marcan la misma hora.
Yo les repito sin parar:
¡el que tiene razón siempre, nunca tiene razón!
Y el alma solitaria se agita,
cansada de tiempo universal.
Mis mejillas hundidas sudan, también mi frente,
ante la derrota grito:
ah, jueces míos, niños malvados,
¡mejor reflexionen sobre su propio destino!
Me muerdo los labios hasta la rojez más negra,
mi silencio es mi armadura.
No me torturen — moriré de pena,
ustedes me dan pena, no me torturen.
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