TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

11.12.11

NINA IVANOVNA HAGEN-TORN (1900 - 1986)






















Tranquila sumerjo los dedos
en el agua azul de los sueños.
La nieve primaveral se derrite al mediodía,
huele a miel cuando se asienta.
Las sombras atraviesan los bosques
sonriéndoles a las laderas lejanas.
Por el cielo se expande la melodía del sol
dentro de la campana de la primavera.
Estoy sentada, los párpados cerrados,
con los dedos recuento los sueños,
y el alma, como pájaro pesado,
eleva sus alas hacia el cielo.



7.12.11

MIJAÍL LÉRMONTOV (1814 - 1841)





La tierra y el cielo

¿Cómo no amar más la tierra que el cielo?
    La felicidad del cielo es oscura,
y aunque la terrestre es cien veces más pequeña,
    sabemos cómo es.

Recordamos las ilusiones y las desgracias del pasado,
    la atracción por el misterio hierve en nosotros;
la incertidumbre de la esperanza terrestre nos alarma,
    y nos hace reír la brevedad de la tristeza.

El alma del presente le teme
    a la lejanía oscura que desconoce;
 deseamos probar la gloria del cielo,
    pero nos angustia separarnos de este mundo.

Todo lo que poseemos es más complaciente,
    aunque también buscamos lo otro,
y a la hora de partir vemos con claridad:
    todo se emparentó con el alma.



4.12.11

JOSEPH BRODSKY






















     PIEDRAS EN LA TIERRA


     Este poema es sobre las piedras que yacen en la tierra,
     piedras ordinarias, muchas no conocen el sol,
     piedras simples de color gris,
     piedras comunes, sin epitafios.

     Piedras que aceptan nuestros pasos,
     blancas bajo el sol, y por las noches
     piedras que se parecen a los grandes ojos de los peces,
     piedras, que miden nuestros pasos,
     eternos molinos del pan eterno.

     Piedras que aceptan nuestros pasos,
     como agua negra estas piedras grises,
     piedras que adornan el cuello del suicida,
     piedras preciosas, pulidas por la prudencia.

     Piedras, en las que escribirán "libertad".
     Piedras, con las que pavimentarán el camino.
     Piedras, con las que construirán cárceles,
     o piedras que se quedarán inmóviles
     como piedras que no piden asociaciones.

     Así
     las piedras yacen en la tierra,
     piedras simples que parecen nucas,
     piedras comunes, piedras sin epitafios.

      1959





1.12.11

ÍGOR SEVERIANIN (1887 – 1941)




En muchos de sus poemas, Severianin, intentó predecir su muerte, pero sus predicciones fallaron: " me enterrarán como a Suvórov" o "qué hermosas y  frescas serán las rosas arrojadas sobre mi ataúd".  
M. Petróv


UNA PEQUEÑA ELEGÍA

Se paró en puntas de pie
y me regaló sus labios.
Cansado la besé
en el silencio húmedo del otoño.

Las lágrimas caían en silencio,
en el silencio húmedo del otoño.
El día aburrido se apagaba, aburrido
como todo fuera del sueño.

1909

29.11.11

ALEKSANDR BLOK



























El corazón terrestre se congela otra vez,
pero este frío lo recibo con el pecho.
En soledad cuido para las personas
un amor no correspondido.

Pero detrás del amor madura la ira,
crecen el odio y el deseo.
En los ojos de los hombres y de las mujeres
veo la marca de su elección y del olvido.

Que me griten: ¡Olvídate de esto, poeta!
¡Vuelve a tu comodidad preciada!
¡No! ¡Prefiero morir en este frío cruel!
No existe la comodidad. La tranquilidad no existe.




25.11.11

JOSEPH BRODSKY






















POEMA SOBRE LOS MÚSICOS CIEGOS


     Los ciegos
         deambulan en la noche.
     Por las noches es mucho más fácil
     cruzar la plaza.

     Los ciegos viven
         a través del tacto,
     tocando el mundo con las manos,
     no conocen luz ni sombra,
     y al encontrarse con las piedras:
     de la piedra hacen
         paredes.
     Detrás de ellas viven los hombres.
     Las mujeres.
        Los niños.
         El dinero.
     Son indestructibles.
     Por eso
     es mejor evitar
         las paredes.
     La música
     chocará con ellas.
     La música será absorbida por las piedras.
     La música
     morirá en ellas
     con sus manos atadas.
     Es feo morir por las noches.
     Es feo morir
         a tientas.

     Entonces, es más fácil para los ciegos...
     Un ciego
        cruza la plaza.




15.11.11

Un fragmento de "EL FIN DE RENATA" de V. Jodasevich
























"Para el simbolista o para el decadente, el amor abría un acceso directo y brevísimo al pozo inagotable de las emociones. Bastaba con estar enamorado  y esa persona se abastecía de todos los objetos de la necesidad lírica: Pasión, Desesperación, Júbilo, Locura, Defecto, Pecado, Odio, etc. Por eso todos y siempre estaban enamorados: y si no lo estaban, se autoconvencían; soplaban con todas las fuerzas la más pequeña chispa de algo parecido al amor para convertirla en fuego. No en vano se cantaban cosas, como "el amor al amor".

Un sentimiento verdadero tiene distintos grados de amor, desde un amor para siempre hasta una pasión efímera. A los simbolistas la noción de "la pasión" les parecía insoportable. De cada amor se veían obligados a sacar el máximo de las posibilidades emocionales. Cada una, por su código moral-estético, debía ser fatal, eterna. Ellos buscaban los grados de la perfección en todo. Si no conseguían  convertir el amor en algo "eterno", se podía dejar de amar. Pero cada desenamoramiento y cada nuevo enamoramiento debían acompañarse de conmociones profundísimas, de tragedias internas y hasta de un cambio total en la percepción del mundo. En realidad todo se hacía para eso.

El amor y todas las emociones que de él se desprendían, debían ser vividos en su máxima tensión y plenitud, sin matices y sin impurezas, sin los odiosos psicologismos. Los simbolistas querían alimentarse con las más nutritivas esencias de los sentimientos. El sentimiento presente, concreto, es inconfundible. Lo inventado o lo exasperado carece de estas cualidades. Se convierte en su propia abstracción, en una idea sobre el sentimiento" ...