11.9.11
28.8.11
M. TSVETÁIEVA
LA VERDAD
Vitam impendere vero.
El mundo fatigado suspira por confusión,
la tarde rosada vierte olvidos...
No nos separaron las personas sino las sombras,
¡mi niño, mi corazón!
Las paredes se levantan vestidas de niebla,
el sol sin fuerzas dejó caer una lanza...
En el mundo de la noche tengo frío.
¿Dónde estás, mi niño, mi corazón?
No oyes. Se aproximan las paredes,
todo se apaga, todo se une...
No hubo, no habrá reemplazo,
¡mi niño, mi corazón!
.
.
.
15.8.11
12.8.11
V. BRIÚSOV
JUVENTUD
En el bosque seco chasquea un extenso látigo,
en los arbustos crujen las vacas,
las nevadillas azules florecen
y bajo los pies susurran las hojas de roble.
Las nubes de lluvia se pasean por el cielo,
un viento fresco sopla en el campo gris,
y el corazón se entristece en la alegría secreta,
de que la vida, como la estepa, es vacía y grande.
5.8.11
2.8.11
V. NABOKOV
LOS OJOS
Bajo una luna delgada, en un país antiguo y lejano,
así le hablaba el poeta a la princesa que se reía:
La melodía de las chicharras veloces morirá en el follaje de los olivos,
las luciérnagas se apagarán sobre los jacintos arrugados,
pero el corte dulce de tus alargados ojos
de raso oscuro, su caricia, y su bajamar
un poco gris azulada cerca de la pupila, y el brillo del parpado inferior,
y los pliegues suaves en la parte superior, - permanecerán
para siempre en mis versos brillantes,
y la gente estará feliz con tu mirada alegre y larga,
mientras existan en la tierra las chicharras, los olivos
y los húmedos jacintos con luciérnagas de diamante.
Así le hablaba el poeta a la princesa que se reía
bajo una luna delgada, en un país antiguo y lejano…
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