TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

20.7.11

VALERI BRIÚSOV


















A UN JOVEN POETA

Joven pálido de mirada ardiente,
hoy te dejo tres preceptos,
recibe el primero: no vivas el presente,
lo venidero es el dominio del poeta.
Recuerda el segundo: a nadie compadezcas,
ámate infinitamente.
Guarda el tercero: adora al arte,
solo a el, irreflexivamente, inútilmente.
¡Joven pálido de mirada ardiente!
Si aceptas mis tres preceptos,
caeré silenciosamente, vencido como un soldado,
sabiendo que en el mundo dejo a un poeta.
.
.

17.7.11

IVÁN BÚNIN (1870-1953)
















Al anochecer entré donde ella dormía. 
La luna brillaba en su ventana, 
y en la manta resplandecía el raso caído.
 
Tendida de espalda,
sus divididos y desnudos pechos,
y silenciosa, como el agua en el vaso,
su vida en el sueño.

.
.

12.7.11

SERGEY ESENIN




























OTOÑO
     a R. V. Ivanov

Silencioso, en la espesura del enebro, en la pendiente,
el otoño, yegua rojiza, rasca las crines.

Sobre el manto fluvial de las orillas
se oye el resonar azul de sus herraduras.

El viento asceta con su cauteloso paso
aplasta las hojas en las salientes del camino.

Y en el arbusto de serval besa
las llagas rojas del Cristo invisible.
.
.

5.7.11

EVGUENI EVTUSHENKO






















LAS NOCHES BLANCAS EN ARJÁNGELSK
 
Las noches blancas, un continuo "puede ser"...
Algo brilla e inquieta extrañamente,
puede ser el sol o puede que sea la luna.
Quizá con tristeza o quizá con alegría,
quizá por Arjángelsk o quizá por Marsella
pasean los novatos marineros.
 
Las camareras abrazadas a ellos,
y bajo las cejas, como botes helados,
balanceándose se mueven los ojos. 
¿Acaso la astucia dictará
y ellas deberán apartar sus labios?
Quizá sea necesario, o quizá no.
 
Las gaviotas chillonas revolotean sobre los mástiles—
quizá lloran o quizá se ríen.
Y en la orilla el marinero al despedirse
le da a la mujer un largo beso en los labios:
«¿Cómo te llamas?» — «Qué importa...»
Quizá así o quizás no.
 
Sube por la escalera al barco:
«¡Te traeré una piel de foca!»
Pero se olvidó que no sabe a dónde.
La mujer se queda en silencio.
Quién sabe, puede que vuelva,
puede que no pero puede que si.
 
Sin querer, en el muelle, me parece que
las gaviotas no son gaviotas ni las olas, olas.
Él y ella no son él y ella:
todo es el reflejo de las noches blancas,
es pleamar y bajamar,
quizá insomnio o quizá un sueño.
 
La sirena suena intensamente, como un adiós.
Él ya no mira con tristeza.
Allí está, aparte, lejano, navegando,
gustoso lanza bromas pesadas,
tal vez en el mar o quizá en el barco,
quizá sea él o puede que no.
 
Anónima, sobre el muelle—
quizá es el fin o quizás el principio —
la mujer del ligero abrigo gris
desaparece lentamente como una cortina de niebla. —
Quizá es Vera, Tamara
o Zoia, o quizá nadie...

26.6.11

ROBERT ROZHDÉSTVENSKIY (1932-1994)


Robert y Evtushenko
























EL SILENCIO

En la hierba — silencio,
silencio
en la hierba — silencio,
entre los juncos — silencio,
en el bosque — silencio.
Hay tanto silencio
   que da vergüenza abrir los ojos
              y pisar la tierra.
Tanto silencio
   que da miedo.
Tanto silencio,
   que duele la espalda.
Tanto silencio,
   que pronunciar cualquier palabra —
            es lo mismo que matar.
Chilla,
       grita,
         el mundo agitado
               está enfermo de silencio,
tendido y envuelto
en su apretado velo.
Tanto silencio,
   como si los pájaros
           hubieran abandonado la tierra,
                uno tras otro.
Como si las personas
      hubieran dejado la tierra,
            una tras otra.
Como si la tierra se hubiera convertido
 en el silencioso
     museo del silencio.
Tanto silencio,
   que hay que recordar la música
como la cara de alguien,
                            tanto silencio,
   que hasta los pensamientos más silenciosos
               se escuchan
                  desde lejos.
Tanto silencio,
   que deseo
            empezar
               la vida nuevamente.
Tanto silencio...
.
.

23.6.11

Poema de Tsvetáieva a Mandelstam




................... 















a O. Mandelstam

El espejo se rompió en pedazos
de plata, y en el — la mirada.
Cisnes míos, cisnes,
¡hoy regresan a casa!

Desde el cielo nublado cayó una pluma
directamente en mi pecho.
Hoy derramé plata fina
en los sueños.

Grito de plata — la llamada.
¡Y plateado es mi cantar!
¡Pichón! ¡Mi protegido!
¿Te hace bien volar?

Iré sin avisar,
ni a mi madre, ni a los cercanos.
Iré a la iglesia,
rezaré a los santos
por el cisne joven.


1 de marzo 1916

.

20.6.11

AFANASI FET (1820-1892)


















LLEGÓ LA PRIMAVERA 

¡Cómo respira el pecho pleno y fresco -
nadie podría explicarlo con palabras!
¡Cómo al mediodía, los arroyos ruidosos,
saltan de los barrancos hacia la espuma!

Una canción tiembla y se derrite en el aire.
En la gleba verdece el centeno -
y una delicada voz repite:
"¡Aún sobrevivirás otra primavera!"
.
.