Llevo, solitario,
rosas antiguas
entre nieve y frío,
y mi camino es lejano.
Por el mismo sendero,
con la espada sobre el hombro,
él va detrás de mí
con su capa nublada.
Camina y sabe,
que la nieve fue pisada,
y que allí se extingue
el último ocaso,
que para mí no hay salida
que la noche pase,
la libertad
no me buscará.
Y dónde
encontraré refugio,
tan tarde.
Las rosas
caen en la nieve derretida.
Las lágrimas
caen en la nieve escarlata.
Extrañando fatalmente,
no puedo ayudar.
Él, inútilmente pisoteará
las rosas en la nieve.
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