TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA
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14.7.10

BORIS PASTERNAK


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Todo en mi quiere llegar hasta la esencia.
En el trabajo, en la búsqueda del camino,
en los disturbios amorosos,
hasta la esencia de los días que pasaron,
hasta su causa, hasta las razones,
hasta las raíces, hasta el corazón,
todo el tiempo agarrando el hilo
de los destinos, de los acontecimientos,
vivir, pensar, sentir, querer,
realizar descubrimientos.
Si tan solo pudiera,
-aunque sea en parte-
escribiría ocho líneas
sobre las propiedades de la pasión.
Sobre lo que no tiene leyes,
sobre los pecados,
las huidas, la persecución,
las casualidades repentinas,
los codos, las palmas.
Le sacaría su ley,
su comienzo,
y repetiría sus nombres
sus iniciales.
Labraría los versos como un jardín,
con todo el temblor de mis venas.
Florecerían los tilos allí, erguidos
mirándose la nuca.
Le daría a los versos el aliento de las rosas,
el aliento de la menta,
prados, flores, la siega del heno,
tormentas y truenos.
Así como Chopin pudo plasmar en otros tiempos
el milagro vivo de las granjas,
los parques, los bosques, las tumbas,
en sus creaciones,
alcanzando la celebración,
el juego y la tortura —
la cuerda tendida
del arco tenso.

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13.7.10

OSIP MANDELSTAM

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Mi sueño silencioso, mi sueño incesante,
el bosque invisible, hechizado,
donde corre un murmullo vago,
como el susurro maravilloso
de las cortinas de seda.
En los encuentros dementes,
en las disputas nebulosas,
y en el cruce de los ojos atónitos,
el rumor transparente y misterioso
se incendió bajo la ceniza
y ya se apaga.
Cubre las caras como si fuera niebla,
y la palabra en la boca languidece,
y parece un pájaro estremecido
escondido en los arbustos de la tarde.
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11.7.10

" Olor a sal, olor a yodo..."

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YULIA DRÚNINA (1924 -1991)
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«¿Por qué me voy? En mi opinión, quedarse en este horroroso mundo creado para los estraperlistas con codos de hierro, es imposible para un ser tan imperfecto como yo  (...) Аdemás he perdido mis dos pilares:  el amor inaudito por los antiguos bosques de Crimea y la necesidad de crear...
Es mejor que sea mí elección irme, aún no deteriorada físicamente y con el alma no envejecida. Es cierto, me angustia pensar en el pecado del suicidio y eso que no soy creyente. Pero si Dios existe, me comprenderá...»   
Y.D




La tarde rusa.
La lejanía nebulosa.
Trozos oxidados sobre la hierba.
Una arcaica y orgullosa tristeza
exhalan las ruinas de las yermas aldeas.

Parece que sobre la aldea sobrevuela
la ceniza de la antigüedad gengiskana...
Pero mi niña de siete días
sueña asombrosos sueños.

Sueña que los incendios se extinguen
y revive el bosque calcinado.
Sonríe, 
          frunce el ceño, 
                               suspira,
este pequeño milagro.

 

8.7.10

Yulia Drúnina























LA HORA DEL JUICIO

La escarcha cubre el corazón.
Hace mucho frío a la hora del juicio...
Estos ojos son como los de un monje,
ojos así no había visto.

Me voy, no tengo fuerzas.
Desde lejos rezaré
(¡porque fui bautizada!)
por los que son como ustedes:
los elegidos para no dejar que Rusia
caiga al abismo.

Pero me temo que también se les agotó la fuerza.
Por eso escojo la muerte.
¡Como Rusia vuela hacia el precipicio,
no puedo, no quiero verlo!





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5.7.10

OSIP MANDELSTAM





























GOLONDRINA


Olvidé la palabra que quería decir.
La golondrina ciega volverá a la morada de las sombras
con sus alas cortadas, para jugar con transparencias.
Una canción nocturna se canta en la languidez.
No se oyen los pájaros y la siempreviva no florece.
Se transparentan las crines de la manada nocturna,
en el río seco nada una canoa vacía
y entre los grillos deambula la palabra olvidada.
Crece lentamente como una tienda o un templo,
y, de repente, se arrojará a los pies,
enloquecida como Antígona, la golondrina muerta,
con ternura de Estigia y una rama verde.
Oh, si tan solo regresara el pudor de los dedos videntes
y la alegría prominente del reconocimiento.
Me da tanto miedo el sollozo de las Aónides,
las campanas, la interrupción y la niebla.
А los mortales le fue dado el poder de amar y conocer,
para ellos, el sonido se derrama en los dedos,
pero olvidé lo que quiero decir,
y el pensamiento incorpóreo
vuelve a la morada de las sombras.
No es lo que repite, Antígona, amiga,
la golondrina transparente.
Sobre los labios, como un hielo negro,
arde el recuerdo del sonido estigio.

1920



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20.6.10

"No tengo pretensiones hacia el siglo, ni hacia los que lo rodean" ...



ANNA AJMÁTOVA























El poeta no es una persona
es tan solo un espíritu –
ciego como Homero,
o sordo como Beethoven, -
todo lo ve, oye, posee todo ...

1962


*

¿Para qué envenenaron el agua
y con la suciedad mezclaron mi pan?
¿Para qué transforman
la última libertad en guarida?
¿Es porque no me burlé
de la desgracia amarga
de los amigos?
¿Porque le soy fiel
a mi triste patria?
Que así sea.
Sin verdugo y sin cadalso
no existiría el poeta sobre la tierra.
Para nosotros, camisas de penitencia,
ir y aullar con una vela.

1935



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18.6.10

ES OTRA GUERRA, ES OTRA PAZ...

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Yulia Drúnina (1924-1991)

Poeta rusa. A los 17 años, por voluntad propia, se fu a la guerra. En agosto de 1991 fue a defender la Casa Blanca durante los disturbios en Rusia.
Fue instructora sanitaria, sobrevivió a la guerra pero se suicidó en 1991.






















Una vez más el insomnio me ajusticia.
A través de los años y la oscuridad,
la caballería de fuego pasa
por mi destino y mi corazón.

Golpea mi pecho con sus herraduras
y sólo su sonido permanece.
Pensé que mi alma estaba muerta
pero ella arde, desgraciada.



ASFIXIA

El sol.
Las rocas.
El arbusto rojo.
La hierba magra, quemada...
¿Qué dijiste?
Acercate,
el sonido de las chicharras
silencia tus palabras.

¿Tus ojos se ponen azules,
o se entromete el cielo?
Puede que esto no sea Crimea
sino los Pirineos.
El sonido de las chicharras
silencia tus palabras.

La niebla nada en la lejanía.
La nube se parece a un león.
Dulcinea...
Don Quijote...
Hidalgo...
El sonido de las chicharras
silencia tus palabras.

¿Oís la armadura de Quijote?
Las rocas...
El calor...
Girás la cabeza...
Respondés algo vagamente
pero el sonido de las chicharras
silencia tus palabras.


DOS TARDES

Estábamos cerca del río Moskva,
el viento caliente nos susurraba.
De repente, por alguna razón,
me miraste como se mira a un extraño
y sonreíste:
- ¿Cómo te hicieron soldado?
¿Cómo pudiste estar en la guerra?
¿Acaso dormías en la nieve?
¿Apuntaste a las cabezas con el arma?
¡Es que no logro
imaginarte en esas botas!

Y yo recordé otra tarde:
explotaban las bombas, caía la nieve
y una persona querida, parecida a vos,
me dijo:
- Acá estamos…
y nos congelamos en la nieve
como si las ciudades no existieran...
¡No puedo imaginarte
con zapatos de taco!
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11.6.10

"Por las noches..."

Marina Tsvetáieva

























Por las noches
todas las habitaciones son negras
y todas las voces, oscuras.
Por las noches
todas las bellas de la tierra están
igualmente — inocentemente — equivocadas.

Conversan, por las noches,
las bellas y los ladrones.
Delante de la casa pasarás.
Tu casa no es la misma por las noches!
Tu vecino es extrañamente otro.
Detrás de cada espalda hay un cuchillo
y se mueven, con ira impotente,
los enormes árboles negros.

Es estrecha la cama subterránea
por las noches negras, por las noches!
Oh, temo despertarme, susurrar
y en los labios besar...

Recen, niños queridos,
por mí,
en la primera
y en la tercera hora.

17 de diciembre 1916



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24.5.10

Respuesta al poema que le escribió Arseni Tarkovsky en 1940

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"PUSE LA MESA PARA SEIS"
Marina Tsvetáieva


Repito el primer verso
y corrijo la palabra:
"Puse la mesa para seis..."
y del séptimo te olvidaste.

Tristes están los seis,
llueve sobre sus rostros.
¿Como pudiste, en esa mesa
del séptimo - de la séptima olvidarte?

Tus invitados están tristes,
y las vasijas de cristal sin vida.
Tristes ellos, triste vos,
y más la que no fue llamada.

Sin alegría, sin brillo,
Ah! No comen y no beben.
- Cómo pudiste el número olvidar
- Cómo pudiste equivocarte en la cuenta

Cómo te atreviste a no entender
que seis - los dos hermanos y el tercero vos,
con la mujer y con los padres -,
son siete - si yo existo!

Pusiste la mesa para seis,
pero a seis no se reduce el mundo.
Espantar a los vivos es inútil,
quiero ser fantasma con los tuyos.

(Con los míos...)
Miedosa como el ladrón,
sin rozar alma alguna.
Frente a los cubiertos que no fueron puestos
me siento, la séptima, la olvidada.

Volqué el vaso
y todo lo que ansiaba derramarse:
sal de los ojos, sangre de las heridas,
cayendo del mantel al suelo.

Féretro – no hay!
Las separaciones - ya no existen!
La mesa se exorcizó y la casa está despierta.
Como la muerte para un banquete de bodas,
soy la vida que llega para la cena.

Nadie: ni hermano, ni hijo, ni marido,
ni siquiera amigo pero te reprocho,
pusiste la mesa para seis almas,
sin sentarme en el borde.


6 de marzo de 1941


23.5.10

Más de Marina . . .

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Quizá la mejor victoria sea
sobre el tiempo y la atracción,
pasar sin dejar huellas,
pasar sin dejar sombra
en las paredes.

¿Tal vez renunciando vencer?
¿De los espejos ser borrado?
Así como Lermontov en el Cáucaso
colarse sin alarmar las rocas.

Y quizá la mejor diversión sea
con los dedos de Sebastián Bach
tocar el órgano sin provocar eco?
Desintegrarse sin dejar
cenizas…
Para la urna.

¿Engañando vencer?
¿De toda amplitud darse de alta?
Y así en el tiempo como en el océano
colarse sin inquietar las aguas...