TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

20.3.17

BORIS PASTERNAK




















MI HERMANA LA VIDA

Mi hermana la vida hoy se rompe a torrentes
contra todos como lluvia primaveral,
pero la gente enjoyada se queja y muerde
con cortesía igual que una víbora en la avena.

Los ancianos dan sus razones,
sin duda las mías son ridículas:
la tormenta tiñe de lila los ojos y el pasto
y el horizonte huele a hierba perfumada.

En mayo leo la ruta de los trenes
señalando con un junco
y es más grandioso que el Libro Sagrado
o el diván ennegrecido por el polvo del temporal.

Y cuando el freno lanza sus ladridos
a los amables campesinos en el viñedo,
desde el asiento miro si llegamos a mi estación
y ocultándose el sol de mí se compadece.

Y por tercera vez la campanilla
se disculpa: lo siento, aquí no es.
Detrás de la cortina la abrasadora noche
y la estepa rueda hacia la estrella.

Parpadeando, titilando, algunos ya descansan,
mi amada también duerme como Morgana,
a la hora en que mi corazón salpica por las plataformas
y desde las puertas del vagón rocía la estepa.


1917

13.3.17

Bella Ajmadúlina






















LA NOVIA

Quiero ser una novia
hermosa, peinada,
bajo un velo tímido
y blanco.

Para que tiemblen las manos
llenas de alhajas frías
y las copas se alcen
por la salud de los jóvenes.

Para que me halaguen
y profeticen hijos,
y los amigos con los regalos
esperen avergonzados en la puerta.

Blusas envueltas en celofán,
platos, encaje...
Para que me besen en la mejilla
mientras no soy esposa.

Con el vestido blanco
salpicado con vino,
sintiéndome pobre y feliz
sentada en la mesa.

Lo que vendrá
da miedo y seduce,
llora mi mamita,
basta mamá.

Mi ropa majestuosa
tirada en la cama.
Es bueno que tenga miedo
de besarte.

Escucho el ruido de sillas
al lado, detrás de la pared...
Y me pregunto
qué nos espera.

11.3.17

BELLA AJMADÚLINA





















En la foto: Ajmadúlina y Nadezhda Mandelstam


QUINCE MUCHACHOS

Quince muchachos, quizás más,
tal vez menos,
con la voz temerosa
me dijeron:
"Vamos al cine o al Museo de Bellas Artes".
Les respondí:
"No tengo tiempo".
Quince muchachos me dieron flores de invierno.
Quince muchachos con la voz fracturada
me dijeron:
"Nunca dejaré de amarte".
Y yo contesté:
"Ya veremos".

Ahora los quince viven en paz.
Las obligaciones cesaron:
flores, desesperación y cartas.
Las mujeres los aman,
algunas son más hermosas que yo
y otras no tanto.
Quince muchachos con exagerada libertad
y a veces con malicia,
me saludan en los encuentros,
saludan en mí su autonomía,
el sueño tranquilo y la alimentación sana...
Venís en vano, último muchacho,
pondré tus flores de invierno en el vaso
y sus grandes tallos se cubrirán
de burbujas plateadas...
Algún día dejarás de amarme,
y, venciéndote a vos mismo, hablarás conmigo
con desdén, como si me hubieras vencido,
y yo me iré por la calle, por la calle...

5.3.17

OLGA BERGHOLZ (1910 - 1975)















En la foto: A. Ajmátova y O. Bergholz

Oh, amigo, no pensé que el silencio
es lo peor que nos dejaría la guerra.

Tanta quietud que los pensamiento 
son como gritos o sollozos solitarios.

Acá la gente se arrastra rugiendo, retorciéndose, 
y la sangre espuma en la tierra...
Hay tanto silencio que no vendrá
ni el campesino, ni el carpintero, tampoco el agricultor —
nadie, nunca, vendrá.

Tan silencioso todo, enmudecido,
que no es ni vida ni muerte
sino la peor condena.
Ni vida ni muerte — mudez, mudez —
desesperación que encogió la boca.

Los muertos se quieren vengar de lo vivo:
todos saben, todos recuerdan, y callan.

1940, Finlandia


*Olga Fiódorovna Bergholz, poeta soviética, conocida por su trabajo en la radio durante el Sitio de Leningrado, donde fue el símbolo de la fuerza y la determinación de la ciudad.