TRADUCCIÓN DE POESÍA RUSA

31.10.14

Evgueni Evtushenko




















DOS CIUDADES

Soy un tren
que hace años corre
entre la ciudad Sí
y la ciudad No.
Mis nervios están tendidos
como cables
entre la ciudad No
y la ciudad Sí.

Todo está muerto y asustado en la ciudad No,
igual a un despacho empapelado de tristeza.
Por las mañanas enceran con bilis su parquet,
los sofás están hechos de falsedad y las paredes de desgracias.
Los retratos miran con sospecha,
cada objeto parece enojado.
Acá jamás se te dará un buen consejo,
ni un ramo de flores, ni un simple saludo.
Las máquinas de escribir teclean en respuesta:
"No-no-no... 
no-no-no... 
no-no-no..."
Y cuando se apagan las luces,
se inicia la lúgubre danza de los fantasmas.
Jamás, ni aunque te mueras, se te dará el boleto
para escapar de la negra ciudad No...

En cambio, la vida en la ciudad Sí
es un canto de mirlo.
No tiene paredes, es como un nido.
Las estrellas quieren caer en las manos de cualquiera
y otros labios, si avergonzarse, solicitan tus labios
mientras murmuran: "no te preocupes..."
La incitante reseda pide ser arrancada,
mugiendo los rebaños ofrecen su leche,
nadie mira con recelo,
adonde quieras ir, te llevarán de inmediato, 
trenes, aviones, barcos,
y, con rumor de años, corre el agua susurrando:
"Sí-sí-sí... 
sí-sí-sí... 
sí-sí-sí..."
Sólo que a veces es aburrido
que todo se me dé sin esfuerzo
en esta ciudad Sí multicolor y radiante.

¡Es mejor ir y venir 
hasta el fin de mis días
entre la ciudad Sí
y la ciudad No!
¡Mejor tener los nervios tensos, 
como cables,
entre la ciudad No
y la ciudad Sí!

27.10.14

Una anécdota sobre Vladimir Maiakovsky




Maiakovsky, con las manos en los bolsillos y las piernas separadas, espera en la recepción del jefe de contabilidad:
— Compañero contador, es la cuarta vez que vengo para solicitarle el dinero que me deben por mi trabajo.
— El viernes, compañero Maiakovsky. El viernes que viene puede venir a retirarlo.
— Compañero contador, no habrá ningún otro viernes. Ningún quinto viernes, ningún sexto viernes, ningunos séptimo viernes... ¿Está claro?
— Pero comprenda, compañero Maiakovsky, en la caja no hay ni una sola moneda.
— Compañero contador, le pregunto por última vez …
El contador interrumpe:
— ¡Lo que no puede ser no puede ser, compañero Maiakovsky!
Entonces Maiakovsky se quita el saco, lo cuelga en respaldo amarillo del asiento y comienza a arremangar las mangas de su camisa de seda.
El contador mira horrorizado las manos grandes, la potente figura, la mandíbula maciza del rostro que no sonríe. "Seguro que me muele a golpes", — susurra el contador.  Maiakovsky se acerca despacio mientras continúa arremangando la manga derecha.
"Y bueno, ahora me romperá la cara", — balbucea el contador, cubriéndose las mejillas con las manos.
— Compañero contador, ahora mismo, en su respetado gabinete, realizaré la danza del zapateo, y lo haré hasta que me traiga personalmente el dinero que me debe por mi trabajo.

23.10.14

VLADIMIR NEKLIAIEV (1946 - Bielorrusia)



















Como los lobos que se reúnen en manadas
y dan aullidos sordos, se atragantan con la melancolía,
así, comienzo a enloquecer,
como si reconociera
en su aullido una voz familiar,
la mía.

Qué sensación terrible,
me convierto en un animal.
Aguardo el amanecer como si fuera la salvación.
Que esta noche desaparezca en la inexistencia …
Por la mañana no recordaré las huellas de maldad,
aunque bajo la lengua se hiele
el aullido lento de la bestia.





Vladimir Nekliaiev: poeta, narrador y periodista bielorruso, difusor de las actividades literarias en su país, tuvo que huir de Bielorrusia por motivos políticos. Desde el año 2010 es líder de la campaña pública «Di la verdad».